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Hilal al-Hamwi es sirio de Damasco, del barrio periférico de al-Qaboun, y ha participado activamente en la primera etapa de la Revolución Siria, antes de haberse de refugiar en Holanda. Ha visto las primeras manifestaciones que pedían nada más que reformas en el régimen de Bashar al-Assad. Él y su familia se han entregado de cuerpo y alma a la lucha por democracia y justicia social, y han pagado un alto precio por ello, pero no se han arrepentido y creen que la revolución sigue, pese la difícil situación actual.
 
Esta es la primera de dos partes de la entrevista que Hilal nos 
concedió en Madrid, por motivo de una charla sobre Siria.
 
 

¿Qué está pasando en Siria? ¿Desde cuándo Siria vive bajo una dictadura?

 Siria está controlada por un régimen dictatorial y un partido único. Este régimen ha sido realmente duro y ha conseguido mantener su poder a base de mano de hierro, utilizando la represión y todos los tipos de tortura contra opositores políticos y personas que hayan tenido discrepancias con él. Hafez Al Assad llegó al poder mediante un Golpe de Estado en el año 1970 instaurando un régimen represivo y terrorista. Yo nací exactamente en 1971, y no sé lo que es vivir sin dictadura.

¿Cómo vivió la población siria la sucesión de dictadores?

 Cuando Hafez Al Assad murió y su hijo Bashar Al Assad tomó el relevo en el año 2000 todos albergamos en nuestro interior un poco de esperanzas y pensamos que Bashar podría traer mejoras al país y cambiar la forma de gobierno, pero pronto nos decepcionamos y nos dimos cuenta de que estábamos equivocados. Vimos cómo la dictadura de Bashar fue mucho peor que la dictadura de su padre. Vimos cómo vendió descaradamente nuestro país. Éramos como una propiedad de la familia Assad, como esclavos, sin voz ni voto.

¿Cómo os inspirasteis para comenzar la revolución? ¿Cómo fueron las primeras protestas?

 Con la llegada de la primavera árabe empezaron a caer poco a poco algunas dictaduras árabes, a pesar de que muchas voces enemigas de la libertad criticaron estos movimientos, para nosotros supuso una gota de esperanza, realmente ahí comenzó nuestro sueño de libertad.

Cuando comenzaron las protestas en Túnez y Egipto, los sirios empezamos a replantearnos también la posibilidad de hacer una revolución, esperamos a que cayera la dictadura de Hosni Mubarak en Egipto y después de ello decidimos organizar una manifestación en el centro de Damasco un viernes de febrero del año 2011. Fuimos únicamente a la manifestación yo, mi hijo y mis dos hermanos, uno de los cuales fue asesinado por el régimen más adelante. Acudieron numerosos cuerpos policiales y fuerzas del orden, entendimos que la gente no se unía porque tenía mucho miedo y quizás la gente aún no estaba preparada…

¿Cómo se extendieron las protestas por todo el país?

 La gente permanecía sin protestar ni manifestarse por miedo, hasta que ocurrió la matanza de niños en Daraa, en el sur de Siria. En esa masacre, Bashar Al Assad hizo lo mismo que su padre Hafez en Hama en los años 80 para sofocar una revuelta. La historia se repetía. Bashar quiso borrar del mapa la ciudad de Daraa, pero su conocida estupidez le llevó a cometer un gran error creyendo que podía masacrar de esa forma a la gente y quedarnos callados. A partir de ahí comenzaron realmente las grandes manifestaciones por todas las ciudades sirias de una forma organizada. Todas las semanas había manifestaciones, cada vez con más frecuencia, manifestaciones pacíficas a las que la gente acudía por las tardes. Las protestas más multitudinarias fueron las que congregaban a la gente los viernes después de los rezos en las mezquitas.

 

¿Cómo se fueron desarrollando las manifestaciones?

 Durante las primeras manifestaciones, por miedo o por seguridad, cuidamos especialmente las consignas que se gritaban, intentamos evitar los gritos en los que se pedía la caída del régimen o que hicieran referencia a Bashar, evitamos también las frases con contenido religioso, simplemente pedíamos libertad. En un principio todos queríamos un cambio, reformas paulatinas, no queríamos destruir el país. Pensamos en que la visibilización de nuestras movilizaciones podrían hacer que la comunidad internacional presionase a Bashar para que realizara cambios en el sistema y se abriese un poco a la democracia.

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