Hilal al-Hamwi es sirio de Damasco, del barrio periférico de al-Qaboun, y ha participado activamente en la primera etapa de la Revolución Siria, antes de haberse de refugiar en Holanda. Ha visto las primeras manifestaciones que pedían nada más que reformas en el régimen de Bashar al-Assad. Él y su familia se han entregado de cuerpo y alma a la lucha por democracia y justicia social, y han pagado un alto precio por ello, pero no se han arrepentido y creen que la revolución sigue, pese la difícil situación actual.

Esta es la segunda y última parte de la entrevista que Hilal nos 
concedió en Madrid, por motivo de una charla sobre Siria.

¿Cómo se fueron desarrollando las manifestaciones?

Durante las primeras manifestaciones, por miedo o por seguridad, cuidamos especialmente las consignas que se gritaban, intentamos evitar los gritos en los que se pedía la caída del régimen o que hicieran referencia a Bashar, evitamos también las frases religiosas o de contenido religioso, simplemente pedíamos libertad. En un principio todos queríamos un cambio, reformas paulatinas, no queríamos destruir el país. Pensamos en que la visibilización de nuestras movilizaciones podrían hacer que la comunidad internacional presionase a Bashar para que realizara cambios en el sistema y se abriese un poco a la democracia.

¿Cómo reaccionó Bashar ante las protestas? ¿Cómo fueron desembocando las protestas en luchas armadas contra el régimen?

Bashar no nos escuchó, hizo oídos sordos, decidió reprimirnos, torturarnos y asesinarnos. De ese modo, en mi barrio de Damasco decidimos seguir con la revolución, no echarnos atrás, no rendirnos, continuar. Aguantamos un año entero de manifestaciones pacíficas hasta que en numerosas ocasiones el ejército lanzó fuego contra los manifestantes indiscriminadamente, causando decenas de miles de muertos, heridos y prisioneros. Poco a poco la revolución fue adquiriendo otros tintes, obviamente tuvimos que reaccionar ante los ataques, compramos armas y las utilizábamos para defendernos y protegernos. El dinero para financiar la organización salía directamente de nuestros bolsillos o de los sirios que vivían en el extranjero. Cada semana poníamos nombres a las manifestaciones, de hecho, hubo una ocasión al principio de las revueltas en que pusimos de nombre ‘La semana del Ejército Sirio’, como señal de apoyo al Ejército, para que se pusiera de nuestro bando, porque al fin y al cabo como sirios comprendimos que ese ejército era nuestro ejército. Pero cuando el ejército empezó a utilizar armas y tanques contra la población civil cerramos la puerta a cualquier tipo de trato con ellos. En  alguna que otra ocasión volvimos a replantearnos la duda de si debíamos seguir adelante con las luchas y todo lo que ello implique, o rendirnos y sucumbir ante los excesos del régimen, finalmente elegimos enfrentarnos a éste, y al día de hoy seguimos sin volver a replantearnos la posibilidad de rendirnos.

¿Cómo fue desarrollándose la guerra?

Desde principios de 2012 hasta finales de ese mismo año la revolución casi logra derrotar al ejército sirio, la prensa internacional mostraba su apoyo ante nuestra causa y generalmente era favorable y partidaria del Ejército Libre Sirio, pero a partir de 2013 hubo un brutal cambio y la comunidad internacional comenzó a apoyar públicamente al régimen de Assad con armas muy modernas y pesadas. Con el transcurso de la guerra han aparecido numerosos grupos radicales en el bando de la oposición a Assad y que han servido a éste para limpiar su imagen y ganar el apoyo del mundo. Estos grupos radicales terroristas no son representativos de la revolución siria.

¿Cuándo y cómo empezaron a aparecer grupos de corte sectario en la guerra? ¿Qué efectos tuvo en la revolución? ¿Cómo influyó en la opinión pública internacional la aparición de estos grupos?

Estas fuerzas han aparecido fuertemente visibilizadas sobretodo a partir de 2014, en las que se han consolidado. Todo ello le ha venido de perlas al dictador para que el mundo tome partido de su bando y vea que los revolucionarios no son más que terroristas radicales. Es curioso que no se haya tachado de terrorismo ni de sectarismo lo que hizo Assad desde el primer momento ya que no olvidemos que el régimen fue el primero que introdujo elementos sectarios y radicales en la guerra, permitiendo la entrada de milicias iraníes y del Hezbolá libanés, que son grupos armados terroristas sectarios y que desde el primer momento han estado asesinado gente junto al régimen, llevando a cabo limpiezas étnicas en mucho pueblos. Aunque únicamente se haya mostrado el terrorismo del llamado ‘Estado Islámico’ éste no tiene nada que ver con la revolución siria, se trata de un proyecto diferente y con unos objetivos distintos a los de la revolución, ha supuesto el contagio de un problema inicialmente iraquí y ajeno a Siria. Nada tiene que ver el sectarismo con nuestra revolución.

¿Cómo ha vivido el pueblo sirio el transcurso de toda esta guerra?

Lo más importante de todo esto es el pueblo sirio, no somos revolucionarios si no pensamos en el pueblo sirio. La revolución fue del pueblo y para el pueblo, no para nadie más. Ante las batallas que se están librando entre el Ejército Sirio Libre, el régimen de Assad, el Estado Islámico y todas las demás facciones quiero decir que el único que ha perdido es el pueblo sirio. Con el pueblo sirio incluyo a todos; a cristianos, sunníes, chiíes, alauíes, árabes y no árabes. El pueblo sirio es la principal víctima de la guerra, gran parte de la población ha tenido que huir del país y refugiarse en los países vecinos que los acogen o en los demás países del mundo. Se cuentan como más de 6 millones de desplazados. Otra gran parte de los sirios aún permanecen dentro de Siria, Dios sabrá que está siendo de ellos sin agua, ni comida. Muchos se han quedado sin electricidad. Los centros de salud y los hospitales han sido bombardeados y apenas funcionan. Y oficialmente hay 3 millones de niños sirios sin escolarizar.

¿Cómo se construyó la brigada en el barrio? ¿Cuál es la situación actual?

Comenzamos a organizar la brigada a principios del año 2012 en nuestro barrio de Damasco llamado Qabun. Lo llamamos ”Katibat Badr” en honor a mi hermano que se llamaba Badr y que fue asesinado por el régimen. Empezamos siendo un grupo de resistencia y poco a poco comenzamos a enfrentarnos más directamente contra el régimen, a medida que iba pasando el tiempo crecimos más en número y cambiamos el nombre a ‘Primera Brigada de Damasco’.  Estuvimos casi un año en batallas contra el ejército, hemos tenido casi 4000 bajas pero finalmente conseguimos liberar la zona e impedimos que el régimen entrase en nuestro barrio. Un dato muy importante es que en la ‘Primera Brigada’ no hay ningún extranjero luchando, todos son sirios. El régimen ha podido volver a entrar a nuestro barrio, ni les hemos derrotado ni nos han derrotado. Y al día de hoy seguimos así.

La primavera árabe estalló en distintos países. ¿Hubo algún tipo de unión y solidaridad entre los distintos países?

Por supuesto, los sirios, como todas las personas que viven bajo un régimen dictatorial, vieron en la primavera árabe un rayo de esperanza. Siria se ha convertido también en una gran lección para muchos países árabes sobre el precio que a veces hay que pagar para conseguir la libertad. Es decir, no hay libertad, sino muerte.

En general ¿cómo avanza la economía? ¿hay fábricas o establecimientos relacionados con  alimentación funcionando? Si los hay, ¿quién los controla?

La economía y las grandes industrias sirias están paralizadas excepto algunas industrias de Assad, que siguen funcionando en las zonas que controla el régimen, en esas zonas tanto los comercios como las industrias funcionan, también lo hacen las escuelas y las universidades. En cambio, en las zonas liberadas ni la industria ni las actividades económicas funcionan. Las panaderías están desabastecidas y la gente ha vuelto a la agricultura y a fabricar artesanalmente el pan. De hecho la estrategia que ha llevado a cabo el régimen en esas zonas ha sido la de atacar tiendas de abastecimiento como panaderías, escuelas y hospitales. También han sido atacadas centrales eléctricas y potabilizadoras de agua.

¿Tiene Ejército Sirio Libre algún tipo de coordinación entre todas las brigadas?

Es una pregunta muy importante, el Ejército Sirio Libre está luchando sin ninguna coordinación clara entre todos los grupos que lo componen, cada grupo está centrado en la región en la que lucha pero a gran escala no hay una coordinación estratégica. Tampoco hay una coordinación a la hora de financiarse, cada grupo se financia como puede. Hay algunos grupos en algunas zonas que sí han optado por la financiación exterior por parte de ciertos países, lo cual considero como algo que va en contra de la revolución.

¿Crees que puede caer el régimen? ¿Puede ganar la revolución? ¿Cómo ves la situación ahora?

El régimen y el ejército del régimen han caído, ya no se puede hablar de un régimen sirio, ahora nos encontramos luchando con otros países y otras fuerzas extranjeras que están masacrando directamente al pueblo sirio. Estas fuerzas son las milicias iraníes y rusas, Hezbolá libanés. Y también estamos luchando indirectamente contra otros países que han contribuido a que aparezca el ‘Estado Islámico’ que son los países del golfo pérsico. El ‘Estado Islámico’ es una piedra que paraliza la revolución y toda posibilidad de revolución en la región.

¿Cuál es el papel de la mujer en la revolución siria?

La revolución siria es la revolución de la mujer. El papel que desempeñan es fundamental. La verdadera lucha es aquella que realiza una mujer que ha quedado viuda cuando tiene que sacar adelante a sus hijos, ellas han sido las primeras en sacrificar sus joyas para comprar armas y acabar con el régimen. Los hombres luchan en un solo frente, pero ellas luchan en muchísimos frentes. Lo que han sufrido las mujeres en Siria no lo aguantan ni las montañas.

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