Autor: Christopher Kozak (Institute for the Study of War)

Publicado en inglés en Business Insider, el 16/12/2014 

Después de tres años de una guerra agotadora en contra de luchadores armados de la oposición, el régimen sirio enfrenta una crisis interna seria, que no se observaba desde los primeros meses del conflicto.

Defecciones, abandonos y más de 44.000 fatalidades de combate han reducido el Ejército Sirio Árabe (ejército de Assad) de 325.000 soldados antes de la guerra a aproximadamente 150.000 efectivos que han estado combatiendo y están cansados de la guerra.

A pesar del refuerzo de miles de voluntarios extranjeros, los militantes libaneses de Hezbollah y los paramilitares que están a favor del gobierno, las fuerzas de combate del régimen no han estado capaces de superar definitivamente las brigadas rebeldes en el campo de batalla.

Estas presiones solamente empeoraron por la retirada de miles de milicias iraquíes Shi’a de Siria en junio de 2014, que fueron reposicionadas para luchar en contra de la continuada ofensiva de ISIS en Iraq.

Al mismo tiempo, poblaciones claves de la base de apoyo del presidente Bashar al-Assad, que incluyen la población alauí, han revelado señales cada vez mayores de descontento con el régimen sirio.

Quejas a la represión y las desigualdades sociales que existían anteriormente acabaron fundiéndose con una tasa alta de víctimas y un estrés económico cada vez mayor, cosa que agota los seguidores del régimen.

Enfrentado con una población cansada de la guerra y un déficit creciente de personal que amenaza su supervivencia, al régimen sirio no le quedó otro recurso más que hacer una campaña nacional de reclutamiento forzoso, que también sigue amenazando a separar el régimen de su base.

Será crucial trazar los contornos de este programa y su interacción con cada vez más descontento dentro de los elementos de la población siria que están a favor del régimen para entender el estado futuro de estas fuerzas y la trayectoria general del conflicto en Siria.

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La constitución siria consagra el servicio militar obligatorio como una “tarea sagrada” para todos los ciudadanos sirios. Jóvenes que tienen 18 años o más deben hacer el servicio obligatorio que dura 18 meses y deben estar disponibles hasta los 40 años caso las reservas del ejército los requieran de nuevo.

No obstante, los informes indican que evitar esta obligación legal ha llegado a un nivel impactante. Por ejemplo, los activistas de la provincia sureña de as-Suwayda, de mayoría drusa, afirmaron que por un lado, solamente 450 de los 8.000 jóvenes elegibles cumplieron el servicio militar en 2012 y por el otro lado, solamente 250 de los 7.000 reclutados elegibles se alistaron en las reservas durante el mismo período.

Miles de jóvenes sirios se han escondido en áreas rurales lejos de los centros urbanos, han huido a áreas que están controladas por la oposición para evitar los servicios de seguridad del régimen o han utilizado las redes de tráfico que fueron construidas por refugiados sirios para salir del país e ir a Líbano, Turquía o Egipto.

Para superar este desafío el régimen ha creado una serie de incentivos, decretos administrativos y medidas severas que incluyen:

  •  La movilización en gran escala de reservistas

En la segunda mitad de octubre de 2014, el régimen anunció una activación sin precedentes de reservistas del ejército en distintos centros urbanos.

El 20 de octubre el régimen anunció una movilización general de reservistas nacidos a partir de 1984 en la ciudad de Hama, y activistas han informado de la detención de más de 1.500 hombres para el servicio militar en puestos de control o durante redadas en un periodo de cuatro días. Activistas y testigos han informado, además, que el régimen condujo una operación similar en Homs en el mismo periodo, deteniendo a aproximadamente 1.200 hombres.

Otra movilización general se inició en Deir ez-Zour, una zona de conflicto activo entre el régimen e ISIS, el 27 de octubre. En general, estas movilizaciones fueron precedidas por intentos revigorados por parte del régimen para inscribir miles de exreclutas en las listas de reservistas. Las listas de “reservistas a movilizarse” que circulan por los puestos de control tienen hasta 70.000 nombres en toda Siria, lo que supone una amenaza de redespliegue tanto a los residentes locales como a los desplazados internos de la Siria oriental.

Interesantemente, el régimen se ha abstenido de conducir movilizaciones en gran escala de reservistas en sus zonas de apoyo, como Damasco o la costa alauí, dónde se limitó a convocar a los reservistas especialistas en cuestiones críticas y específicas como artillería pesada y mantenimiento de aviones.

  • Puestos de control y redadas en los centros urbanos controlados por el régimen:

El régimen ha complementado sus movilizaciones de reservistas con represiones concentradas a jóvenes que intentaban evitar el servicio militar obligatorio.

La policía militar, los servicios de inteligencia y la milicia Fuerza de Defensa Nacional (FDN) han empleado puestos de control móviles y redadas en las áreas controladas por el régimen en casi todas las provincias del país – desde los barrios que controla en Aleppo, en el norte, hasta Dara’a en el sur, y desde Latakia y Tartús a lo largo de costa alauí, hasta Hasaka en el este.

Dichas actividades no son un fenómeno nuevo: La red siria para los derechos humanos ha catalogado más de 5.400 detenciones para reclutamientos militares durante los primeros siete meses de 2014, un promedio de casi 170 detenciones por semana.

Sin embargo, el régimen ha supuestamente empezado a tomar medidas más estrictas dirigidas a los hombres que evitan el servicio militar.

Las fuerzas del régimen ahora conducen redadas en autobuses, cafés y otros sitios frecuentados por jóvenes en lugar de confiar solo en los puestos de control fijos. En algunos casos, oficiales de seguridad han conducido búsquedas casa-por-casa en barrios enteros y detenido a cualquier joven con documentación irregular.

Las extorsiones y la corrupción son endémicas, con los milicianos de la Fuerza de Defensa Nacional cobrando hasta 600.000 libras sirias a los jóvenes o a sus padres para evitar detenciones. Hombres reclutados para el servicio militar durante las detenciones suelen recibir un entrenamiento mínimo, en algunos casos son enviados a los fronts de batalla tras algunos días de ser detenidos.

  • Incentivos a la inscripción en milicias voluntarias

El régimen ha promovido también el servicio voluntario en las Fuerzas de Defensa Nacional, las brigadas Ba’ath o otras milicias progobierno como una alternativa al reclutamiento o servicio de reservistas en el Ejército Árabe Sirio.

Las Fuerzas de Defensa Nacional han abierto oficinas en distintas áreas impulsadas por campañas de reclutamiento que tientan a los jóvenes a trabajar de forma voluntaria a cambio de un salario mensual que varia entre 25.000 y 35.000 libras sirias, una tarjeta de seguridad que les impide ser detenidos por las fuerzas militares y la oportunidad de servir en su propia ciudad.

Pese a que han aparecido algunos informes que los detenidos han sido forzados a firmar contratos de dos años con las FDN, la mayoría de los milicianos prorégimen se han ofrecido como voluntarios aprovechándose de estas estructuras de incentivos.

Sin embargo, a pesar del régimen prometer lo contrario, miembros de las FDN son constantemente desplazados a los fronts activos –especialmente en las zonas dónde el régimen sufre presión para aumentar sus efectivos.

  • Normas preventivas para evitar la emigración

El régimen aprobó innumerables decretos en el otoño de 2014 que restringen la capacidad de los hombres en edad militar para dejar el país y evitar el servicio compulsorio.

Desde el inicio de la insurrección en 2011, el gobierno sirio requiere que los hombres entre 18 y 42 años que quieran viajar al extranjero presenten una declaración de una división de reclutamiento exentándoles del servicio.

Sin embargo, el 20 de octubre –simultaneo al inicio de una gran movilización de reservistas- la Administración General de Movilización del Departamento de Defensa prohibió que todos los varones nacidos entre 1985 y 1991 salieran del país por cualquier razón.

Mientras tanto, otra nueva regulación ordenaba a todos los viajeros autorizados a pagar un deposito de 50.000 libras sirias retornables a la vuelta con el objetivo de asegurar que los viajeros no intentarán huir.

  • Ataque a poblaciones previamente protegidas

Finalmente, la campaña de reclutamiento del régimen ha alcanzado poblaciones que habían estado hasta el momento aisladas de los impactos del reclutamiento obligatorio. Los estudiantes universitarios son una de estas poblaciones.

Mientras que antes los estudiantes tenían la posibilidad de evitar el servicio militar, a través de la extensión de sus estudios, ahora el régimen ha empezado a construir puestos de control cerca de universidades en Damasco, Dara’a, Homs, y la provincia de Latakia, para detener los jóvenes para el servicio militar.

Estudiantes en la Universidad de Latakia, por ejemplo, han renombrado sarcásticamente los alrededores del campus de “alrededores de los reservistas”, tras el arresto de 200 estudiantes en un puesto de control cercano entre el 20 de octubre y el 20 de noviembre.

Otros jóvenes empezaron a regresar a sus casas después que los jefes de dormitorios empezaron a preparar listas detalladas de estudiantes que fueron interpretadas como censos iniciales para la inscripción militar. En un paso más allá, dirigidos a los graduados, el 25 de noviembre el régimen anunció que las instituciones públicas solo contratarían a los que hayan terminado el servicio militar independientemente de su formación educacional.

Otro listado de reclutas se extrae de los funcionarios públicos. Nuevas regulaciones amenazan a los funcionarios con penas de 5 años de prisión, multas, y despidos inmediatos si se niegan a inscribirse en el servicio militar obligatorio.

Los funcionarios públicos, maestros, e incluso empleados de panaderías estatales deben presentar una prueba de inscripción en las reservas del ejército con el fin de cobrar sus salarios, con su elegibilidad cotejadas con las listas compiladas por sus agencias.

 Descontento dentro de las poblaciones afines al régimen

Las medidas progresivamente torpes que está tomando el régimen hablan como indicador de la naturaleza precaria de su “esfuerzo de guerra”.

Cabe igualmente destacar las muestras públicas de descontento cada vez más presentes dentro de las poblaciones tradicionalmente afines al régimen, en concreto las minorías alauí y drusa.

Las expresiones iniciales de disidencia pública comenzaron a finales de agosto después de que los militantes del ISIS vencieran a las fuerzas del régimen en la base aérea de Tabqa en la provincia de Ar-Raqqa y ejecutaran a unos 160 soldados, lo que desató una campaña mediática mayoritariamente alauí en protesta contra la falta de transparencia y competencia demostrada por los militares de alto rango.

Sin embargo, el mayor punto de inflexión se produjo el 2 de octubre con la explosión simultánea de dos coches bomba contra la escuela elemental de mayoría alauí en el barrio de Ekrama, en Homs, que llevó a cientos de manifestantes a las calles y forzó al régimen a despedir a dos oficiales de seguridad de alto rango.

La pérdida de confianza en las instituciones del régimen resurgió una vez más el 9 de diciembre, cuando los residentes de la ciudad alauí de Masyaf, en la provincia de Hama, llevaron a cabo una protesta masiva, después de que los rumores sobre la captura del aeropuerto militar de Deir Ezzour por parte del ISIS despertaran el temor a una segunda masacre en Tabqa.

En las provincias costeras sirias de mayoría alauí, Latakia y Tartus, consideradas desde hace tiempo el corazón del régimen de Assad, la disconformidad fruto del empeoramiento de las condiciones de vida, la subida del precio de la gasolina y el porcentaje desproporcionado de bajas en combate sufridas entre los locales, se ha exacerbado por las convocatorias adicionales de reclutamiento, provocando protestas a pequeña escala a través de la costa siria tanto contra el régimen como contra los rebeldes.

En varias ocasiones, los sirios desplazados que viven en Latakia han intercambiado fuego cruzado con las fuerzas de seguridad del régimen que hacen redadas en los barrios buscando nuevos reclutas.

A pesar de la mano dura del régimen, los grupos activistas como “Alauís Sirios Libres” y “Harakat Ansar al-Watan” (Movimiento de Defensores de la Patria) continúan haciendo circular panfletos para alentar a los residentes a negarse a hacer el servicio militar o a abandonar al régimen.

Aparentemente, este mensaje ha sido bien recibido. Se habla incluso de familias incondicionales al régimen que han enviado lejos a sus hijos en edad de hacer el servicio militar, a enclaves alauís en el Líbano, con tal de evitar su reclutamiento, mientras que el régimen se ha visto forzado a cerrar terminales de pasajeros en el puerto de Tartus en un intento de frenar el éxodo de hombres jóvenes del país.

En la provincia de As-Suwayda, de mayoría drusa, en el sur de Siria, la naturaleza antagonista del reclutamiento del régimen ha sido aún más marcada, con los ancianos y residentes drusos organizando acciones de resistencia específicamente contra el servicio militar obligatorio. Después de que un grupo de ancianos asaltase unas barracas del régimen para liberar a aproximadamente 450 jóvenes que habían sido detenidos para hacer el servicio militar en diciembre de 2013, el régimen aceptó un “acuerdo tácito” con la población drusa de As-Suwayda para prevenir más campañas de arrestos masivos a cambio de su cumplimiento.

En los últimos dos meses, sin embargo, varias patrullas de reclutamiento del régimen han sido atacadas a golpes y expulsadas por los residentes de pueblos drusos que acusaron a las fuerzas armadas sirias de enviar a los reclutas drusos a las zonas de combate más peligrosas.

En otro signo del aumento de las tensiones, varios aldeanos drusos atacaron un puesto de seguridad del régimen el 12 de diciembre, secuestrando a un oficial de inteligencia en un intento por liberar a un hombre local arrestado para el servicio militar. Los drusos también han llevado a cabo protestas en las calles contra el deterioro de la situación económica en la provincia, incluido el anuncio de una sentada masiva frente al templo de Ayn al-Zaman en la ciudad de Suwayda, para el 12 de diciembre.

 Los partidarios de Assad comienzan a volverse en su contra

 La necesidad de incentivos para la campaña de reclutamiento, así como la disidencia en aumento dentro de las poblaciones afines al régimen, presentan una paradoja irresoluble para el aparato de seguridad sirio. Sostener las operaciones de combate en el contexto de una población agotada de la guerra es una misión abocada al fracaso.

El régimen entiende claramente la amenaza presentada por la interacción entre estas dos dinámicas y ha modificado su programa de acuerdo a ella, evitando la movilización masiva de reservistas en zonas donde concentra sus apoyos y ofreciendo tratos en las áreas con una intención más clara de alzamiento contra su servicio obligatorio.

Sin embargo, las crecientes muestras de resistencia pasiva o activa al régimen ofrecen un indicador temprano de que el régimen no puede contener a las fuerzas opositoras a largo plazo.

Si Estados Unidos explota con éxito el hueco que viene desarrollándose entre el régimen y sus simpatizantes, quizás encuentre el espacio necesario para negociar un acuerdo que pudiese desembocar en la salida del presidente al-Assad – un paso necesario hacia la neutralización de Siria como paraíso del ISIS, Jabhat al-Nusra y otros grupos salifistas-yihadistas que presentan una amenaza crítica para la región.


Traducción: Gabriel Biel y Elisa Marvena

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