Autora: Budour Hassan*  

31 de diciembre, 2014

Originalmente publicado en inglés Open Democracy.

La historia de la Juventud Revolucionaria Siria: el ascenso y caída de un movimiento de base que ofrecía una tercera alternativa más allá del binarismo régimen/islamistas, cuya postura clara y de principios les hizo objetivo de la extrema persecución del régimen.

El símbolo de la Juventud Revolucionaria Siria pintado en una pared de Damasco.
El símbolo de la Juventud Revolucionaria Siria pintado en una pared de Damasco.

Ha pasado más de un año y medio desde la última protesta organizada contra el régimen en Damasco. La protesta, que puede verse en este enlace, tuvo lugar el 12 de junio de 2013, en el barrio damasquino de Rukneddine, en solidaridad con la Homs asediada. Incluía cánticos revolucionarios al estilo de las bodas y otras canciones. Fue la típica protesta valiente de la tardes organizada por la Juventud Revolucionaria Siria, un colectivo autoproclamado cívico y de izquierdas, a pesar de la fuerte presencia y estrecho control del régimen sobre la zona.

Desde el comienzo de la revolución siria y bien entrado el 2013, la Juventud Revolucionaria Siria inyectó una bocanada de aire fresco en los pulmones de una revuelta cada vez más ahogada por el régimen sirio y las fuerzas contra-revolucionarias. Formado por un grupo de activistas de Rukneddine, el colectivo personificaba una visión política clara que no se limitaba a meras demandas por un estado civil y democrático. En un momento en el que estas llamadas ambiguas y, sin embargo, de amplio alcance, eran lanzadas a la par por grupos liberales e islamistas moderados de la oposición, la Juventud Revolucionaria Siria promovía una visión más clara y limpia de la justicia social, en la cual la educación gratuita, la sanidad gratuita, la igualdad de género, la liberación de los Altos de Golán ocupados y la liberación de Palestina, eran punto central de sus demandas.

Esto quedó patente desde los primeros cánticos y pancartas que el colectivo levantaba durante sus protestas en la capital siria. La bandera palestina se alzaba junto a la bandera siria revolucionaria; cantaban cánticos en solidaridad con Palestina, en particular con Gaza, junto con lemas en solidaridad con las ciudades y pueblos asediados y rebeldes; en las protestas mencionaban los nombres de mártires palestinos junto con los de mártires sirios; mujeres y hombres jóvenes se manifestaban y cantaban codo con codo; la gritos pidiendo pan, gasolina y una vida digna para todos eran inseparables de las llamadas a la caída del régimen y la obtención de libertades civiles y libertad política.

Mientras el levantamiento pasaba por su transición gradual hacia la militarización, la Juventud Revolucionaria Siria trató de mantener el lado pacífico del alzamiento, manteniendo que el activismo pacífico y la lucha armada pueden ir mano a mano. Mientras que generalmente apoyaron al Ejército Sirio Libre, también levantaban con frecuencia pancartas criticando lo que consideraban violaciones por parte de los grupos armados de la oposición e insistiendo en defender la unidad nacional, rechazando el sectarismo.

Las movilizaciones de la Juventud Revolucionaria Siria no se limitaban a organizar protestas en su nativa Rukneddine y otros pocos distritos damasquinos. También distribuían panfletos revolucionarios a lo largo de todo Damasco, garabateaban grafitis contra el régimen en las paredes de la ciudad, usaban su página de Facebook para publicar declaraciones y comunicados sobre los eventos políticos de importancia y subían videos de sus acciones a su canal de Youtube.

La postura modesta y de principios mantenida por la Juventud Revolucionaria Siria les hizo objetivo de la persecución de régimen. La mayor parte de l@s miembr@s fundador@s han sido arrestad@s, asesinad@s u obligad@s a abandonar Siria. Al mirar los videos de sus protestas en 2012, el año en el que su activismo revolucionario alcanzó su punto álgido, es difícil reconocer una voz de un o una manifestante que no haya sido encarcelad@, asesinad@ o desplazad@. Al esforzarse por mantenerse activ@s, la Juventud Revolucionaria Siria permaneció como uno de los pocos grupo civiles no armados que se resistieron a ser desviados o domesticados por la mentalidad de ONG o la financiación politizada. Su mayor fuente de financiación siguieron siendo las donaciones de l@s miembr@s del grupo que se negaban a poner en peligro su visión en aras de ganar más apoyo financiero o minutos en antena. Mientras los medios de comunicación corporativos del Golfo mostraban videos de las manifestaciones con eslóganes explícitamente sectarios o súplicas por la intervención extranjera, las protestas y acciones de la Juventud Revolucionaria Siria, vehementemente anti sectaria, pluralista y opuesta a toda intervención extranjera, se publicaban sólo en el canal de Youtube del grupo, a pesar de que sus acciones tenían lugar en pleno corazón de la capital siria.

Sin embargo, quizás una de las limitaciones que acabaron dañando más al colectivo fue que se mantuvo principalmente confinado al barrio de Rukneddine. Aunque las conexiones con activistas en Homs llevaron a la creación allí de una sección más reducida de la Juventud Revolucionaria Siria, el centro principal de actividad del grupo continuó siendo Rukneddine. Por más importante que fuese asegurar un punto de apoyo en su comunidad local, la inhabilidad de la Juventud Revolucionaria Siria de conseguir un seguimiento similar en otras áreas significó que su impacto y alcance quedó extremadamente limitado. Era también era dependiente en exceso de sus miembr@s fundador@s, lo que provocó que en el momento en el que ést@s fueron arrestad@s, asesinad@s o forzad@s a salir del país, el activismo sobre el terreno del grupo se evaporó casi por completo. Incluso su página en Facebook no ha tenido a penas actividad en los últimos meses. Sin embargo, para un grupo cuya mayor fortaleza ha sido su movimiento sobre el terreno, el activismo virtual nunca fue un foco central.

La inexperiencia del grupo y, a veces, su falta de organización, expusieron a sus miembr@s a un peligro mayor si cabe, haciéndol@s increíblemente vulnerables a ser rodead@s fácilmente por las fuerzas de seguridad. En un país como Siria, con un fuerte y represivo aparato de control, la osadía y los más pequeños errores pueden costar muy caro, y en el caso de la Juventud Revolucionaria Siria, el precio a pagar fueron algunas de las vidas más valientes y brillantes de Siria.

Ahora casi prácticamente disuelt@s como colectivo, l@s miembr@s de la Juventud Revolucionaria Siria languidecen en las cárceles del régimen sirio.

El 30 de diciembre marca un año desde arresto de siete de l@s activistas del colectivo en una casa en Rukneddine por las fuerzas de seguridad sirias. Su arrestó no fue a penas hecho público, con las familias de los detenidos pidiendo anonimato, temiendo por las vidas de sus hijos. El anonimato no fue de ayuda. Todos menos uno de los siete detenidos llevados en aquella redada nocturna han sido declarados muertos bajo tortura, como así lo han confirmado sus compañeros de celda.

Foto del mártir Amer Zaza
Foto del mártir Amer Zaza

El 1 de diciembre, activistas siri@s hicieron circular en las redes sociales la noticia sobre la muerte por tortura de Amer Zaza. Zaza había sido arrestado un año antes junto con otros seis amigos en su casa en Rukneddine. Roudin Ajek, otro de los siete de Rukneddine, jugador de baloncesto de gran talento y capitán de su equipo juvenil, fue asesinado bajo tortura en mayo de 2014. Tanto Amer como Roudin dejaron Siria por un corto periodo a mediados del 2013, yendo a Egipto, pero su compromiso con la revolución y su amor por el país les empujó a volver. Fayez al Ayoubi, junto con los hermanos Muaz y Qusai Burhan, estaban también entre los detenidos de Rukneddine asesinados bajo tortura. El 14 de diciembre, recibimos noticias de la muerte por tortura de otro de los activistas y miembro fundador de la Juventud Revolucionaria Siria, cuyo nombre debe permanecer anónimo a petición de su hermano. Como Roudin y Amer, el último mártir había dejado Siria momentáneamente en mayo de 2013, antes de decidir volver. De hecho, mucha de la información en este artículo sobre el colectivo proviene de una entrevista que realicé con él a través de Facebook en junio de 2013. Era ingenioso, elocuente y extremadamente comprometido tanto con la revolución siria como con la causa palestina. Durante su primer arresto en noviembre de 2012, este damasquino de 26 años sobrevivió a 37 días en régimen de aislamiento y se mantuvo firme a pesar de la tortura. Sólo añade a la crueldad de su asesinato el hecho de que no pueda ser elogiado públicamente y recibir el tributo que se merece como revolucionario y aguerrido izquierdista.

Recordar a la Juventud Revolucionaria Siria y hablar de sus miembros caídos no es un mero acto de nostalgia por lo que la revolución fue o por lo que Siria podría haber sido; es sobretodo un tributo a l@s estudiantes, l@s niñ@s de barrio y la juventud previamente apolítica en sus veintipocos años, que han pagado el precio de soñar a lo grande y luchar de forma pacífica para que un dictador y sus aduladores les devuelvan su ciudad. Pagaron un doble precio por ofrecer una tercera alternativa más allá del binarismo régimen/islamistas y negarse a venderse o adoptar un programa que complaciese a la oposición en el exterior.

Al colgar la sombra de la tortura sobre el grupo entero, es difícil acabar la historia de la Juventud Revolucionaria Siria con una nota optimista. Es también una tragedia que uno de los grupos de base más inspiradores y prometedores que emergiera del levantamiento haya sido ahogado. Pero es seguro afirmar que su legado vivirá y que nunca serán olvidad@s, como no lo serán los ideales por los que lucharon y sacrificaron tanto a tan temprana edad.

*Budour Hassan es una bloguera palestina y graduada en Derecho, asentada en la ocupada Jerusalem. Escribe en su blog: budourhassan.wordpress.com


Traducción: Elisa Marvena

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