Fatima Aatar es estudiante de antropología en la UAB, activista feminista y defensora de la causa palestina. En este artículo expone las principales ideas de la corriente que se autodenomina Feminismo Islámico, con la cual tiene muchas afinidades. Asimismo, propone una lista de obras de referencia para entender el tema. Los editores de Solidaridad Global con la Revolución Siria le hemos pedido que sintetizara estas ideas con motivo del día internacional de la mujer. Es un debate en abierto.

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La palabra más utilizada en los medios de comunicación en los últimos meses es yihad, intentando convencernos de que yihad es una guerra santa que el Islam y sus seguidores han declarado a Occidente. Sin embargo, para muchas personas yihad es lo que el Profeta Muhammad nos enseñó: resistir para hacer frente a la opresión, tener paciencia y perseverar. Y es así como el feminismo islámico toma forma, alzando las voces de miles de mujeres y hombres ante las injusticias y las desigualdades del patriarcado sin otra arma que el Corán, la palabra infinita y perfecta de Alah.

Pero muchas personas se preguntan: ¿qué es feminismo islámico? Incluso podríamos considerarlo un oxímoron como el de banca ética, tan absurdo como el de capitalismo solidario. ¿Acaso el Islam puede velar por los derechos de las mujeres?

Por desgracia para muchos, musulmachos y machirulos, el Islam no sólo vela por los derechos de las mujeres sino que los fundó en medio del desierto de Arabia, bajo la figura del Profeta. El Profeta con la palabra revelada instó a las mujeres de su época a expresar sus opiniones y aspiraciones, a ser críticas y nunca aceptar el papel de víctimas, a la luz de sus enseñanzas, mediante el diálogo, la escucha y la consulta. Así es como lo ilustra el ejemplo de Aisha, una de sus mujeres, que con su inteligencia y fe logró convertirse en una referencia primordial en conocimiento islámico.

El feminismo islámico pretende remontarse a ese pasado brillante para recuperar la memoria histórica, que nos han arrebatado, para adaptarlo a las necesidades de un presente cambiante. El problema radica en que las élites religiosas han manipulado su contenido hasta sacralizarlo, de manera que acceder a su contenido más puro requiera una tarea constante y laboriosa.

Por ello, para romper con la literatura clásica, anclada en la época de las cruzadas y los sultanatos, las feministas musulmanas apuestan por una nueva hermenéutica, basada en la reinterpretación de los textos sagrados siendo fieles a su mensaje de equidad y justicia social. Rechazando la lectura descontextualizada de aleyas y hadices que ofrecen un contenido parcial y manipulado a diferencia de una lectura tomando la totalidad del mensaje, un mensaje que no debería alejarse de la comprensión que tenemos de Dios (Justo, Bondadoso, Único). Así se filtra la Unicidad de Dios (tawhid) principio inmutable que rige la interacción humana: cada ser humano es igual ante Dios, el Único, sin intermediarios ni tutores que velen por nuestra fe ni por nuestra libertad.

No obstante, las élites religiosas dominadas absolutamente por hombres al servicio de los estados teocráticos no son la única barrera con la que se topa el feminismo islámico: el feminismo occidental también se encarga de impedir el desarrollo y el crecimiento de esta corriente que intenta abrirse paso en medio del caos. Un caos, que por un lado, intenta restringir su existencia como mujeres con pleno derecho bajo un islam basado en el Dios-hombre; y por otro lado, un caos que afirma que la única liberación posible es “sin patrón, ni Dios, ni marido”, mientras que el feminismo islámico nace bajo la premisa “con Dios, porque de Dios venimos y a Dios regresamos”.

Dos discursos que en principio parecen contradictorios encuentran un punto en común que trata de apropiarse del destino de las mujeres musulmanas, ya sea para introducir las bases neocolonialistas del imperialismo occidental o para mantener la supremacía masculina supuestamente otorgada por Dios que relega a las mujeres a la servidumbre.

Por último, en este breve resumen me gustaría añadir algunas pistas para que el feminismo islámico siga creciendo, haciendo justicia a todas aquellas mujeres que reclaman su identidad completa ¡Como mujeres y musulmanas!

Como toda disciplina en construcción hacen falta unos cimientos teóricos para sustentarla y desarrollar una práctica útil comprometida política y socialmente. Estos cimientos teóricos, como ya he mencionado, deberían basarse en la reapropiación de los Textos sagrados bajo un prisma de género que permita extraer una lectura armoniosa para hombres y mujeres, poniendo en cuestión las grandes obras de tafsir.[1]

Para realizar interpretaciones del sagrado Corán se requieren años de aprendizaje de la tradición profética, las causas de la revelación (asbab an-nuzul), de la lengua árabe y un largo etcétera. Sin embargo, contamos con grandes intelectuales del Corán y la ciencia islámica que nos han permitido disfrutar de la lectura femenina.

Para acceder al mensaje coránico y al mensaje del Islam en general es obligatorio conocer la figura del Profeta ya que como dijo Aisha “Es el Corán andante”. Como biografías adecuadas que tratan la perspectiva de género en la vida del Profeta recomiendo dos:

Mahoma: biografía del Profeta. Es una biografía clásica en la que Karen Armstrong narra los hechos más importantes de la vida del Profeta cronológicamente y presta especial atención al trato que tenía con las mujeres que le rodeaban.

Muhammad: Vida y enseñanzas del Profeta del Islam. En esta biografía Tariq Ramadan pretende extraer enseñanzas y valores universales de la vida del Profeta, de lo más significativo a pequeños gestos. Y como es de esperar, dedica capítulos a algunas de las mujeres que marcaron la vida del Profeta como son Khadija, Aisha o su hija Fátima.

feminismo rojo

Otras lecturas obligatorias para empezar la liberación de las mujeres musulmanas mediante la lectura son:

El Corán y las mujeres. Una lectura de liberación. Asma Lamrabet consigue rechazar gran parte de las interpretaciones polémicas del Corán (la poligamia, el maltrato, la herencia, etc) mediante la iytihad (esfuerzo intelectual), situando cada aleya en su contexto de revelación, descifrando su significado lingüístico… En definitiva, recuperando la esencia del mensaje coránico en su obra. Así como un análisis detallado de las mujeres que se mencionan en el Corán, tales como Balquís (la reina del Saba) y Mariam (madre de Jesús).

Aisha, esposa del Profeta: el Islam en femenino. En esta obra Asma Lamrabet vuelve a iluminarnos con la bella figura de Aisha, ejemplo eterno para hombres y mujeres.

Las sultanas olvidadas. Fátima Mernissi, conocida socióloga y escritora, muestra mediante la historia de la civilización musulmana cómo las mujeres han tenido un papel predominante en la esfera política del Islam, mientras que se han intentado eliminar esas huellas femeninas.

El harén político: el Profeta y sus mujeres. Fátima Mernissi mediante un análisis concienzudo de las grandes obras del Islam tales como Tabari o Bukhari logra desacreditar una serie de hadices misóginos que se han filtrado en nuestra era.

También menciono a la gran Amina Wadud, Abdennur Prado, Asma Barlas, entre otras que han realizado y siguen realizando grandes trabajos para poder disfrutar de un Islam fiel a sus principios sin la contaminación de interpretaciones misóginas que han hecho del Islam la religión más machista, inhumana y terrorista de la historia.

Otra recomendación, muy importante para no malgastar energías en vano, es evitar aquellas lecturas que tratan a la mujer como un diamante que debe ser protegido. Un diamante brillante pero frágil, que sólo debe ser usado por quién sabe protegerlo. Su naturaleza brillante y frágil justifica todo paternalismo sexista y machismo disfrazado de protección. Los autores de estos estudios, en su mayoría hombres musulmanes, se basan en la premisa de que el Islam fue la primera y única religión que otorgó derechos a la mujer como si de un privilegio se tratará y no de una justicia esperada. Mientras van cosechando argumentos absurdos que confirman que el Islam es una religión machista que favorece la posición del hombre por encima de la mujer “por su naturaleza más débil”, recurriendo a la naturaleza física y biológica para dar más valor a su argumento. Este tipo de lecturas hacen referencia a la mujer como un sujeto incapaz de velar por sus derechos por lo que necesita un portavoz que hable en su nombre, una eterna menor.

Y por último, la lectura obligatoria y necesaria para iniciar esta yihad feminista es la lectura del Corán; el único consejo que daría para leer el Corán es el de Wadi N-Daghestani: “No es necesario una lectura ‘feminista’ del Corán para encontrarlo plenamente liberador o emancipador de la mujer. Basta con que el lector en concreto no sea machirulo, musulmacho, troglodita, o, para resumir, directamente imbécil. No es el texto, es la mente del lector enfermo capaz de darle la vuelta a la tortilla y transformar derechos legítimos en derecho a oprimir. Tal cual. Y si no, preguntemos a César Vidal sus conclusiones sobre Las Trece Rosas… Y lo entenderéis.”

[1] Es la ciencia por la cual se realizan interpretaciones del Corán.

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