El ataque del Estado Islámico sobre el asediado campo de refugiados palestinos en las afueras de Damasco es altamente sospechoso. Sólo ha podido ocurrir con la complicidad de Assad.

Autor: Qusai Zakarya* . 9 de abril de 2015

(Publicado originalmente en inglés en FP)

Después de que el régimen haya pasado casi dos años masacrando a los palestinos en el campo de Yarmuk, después de que las bombas del régimen hayan destruido casi el 70% del campo, después de miles de arrestados y torturados hasta la muerte, después de que los civiles se hayan visto obligados a buscar entre la basura y las hierbas para espantar la hambruna –después de todo esto, el mundo al fin presta atención a la situación de este barrio de Damasco que ha sufrido durante tanto tiempo. Y lo único de lo que quieren hablar es del Estado Islámico.

En mi opinión es vergonzoso. Pero ya que esto es lo que el mundo quiere oír, se lo contaré. No se puede entender el asalto del Estado Islámico sobre el campamento o lo que ello significa sino se tiene en cuenta que Bashar al Assad, como regalo al pueblo palestino, convirtió un próspero barrio de cientos de miles de personas en una población desesperada de 18 mil personas esperando la muerte.

No podemos evitar que lo que ocurrió en Yarmuk se repita en cualquier otra parte a menos que salvemos a los 600mil civiles a quienes Assad está matando de hambre.

0114-OPB-palestinian-supporters-Yarmouk-refugee-camp_full_600Permítanme que me remonte a los inicios, cuando comenzó el asedio sobre Yarmuk a finales de 2012. Yo estaba allí entonces porque, como sirio-palestino, tenía muchos familiares en el campamento. Mis hermanos me suplicaron durante horas que me uniera a ellos en un viaje hacia el campo porque querían que me mudase allí, a casa de mi tía. En ese tiempo Yarmuk parecía mucho más seguro que mi pueblo Moadamiya, un suburbio damasquino al suroeste de la capital, donde yo era un activista de la oposición.

Llegamos al campamento en la noche del 15 de diciembre de 2012, en el momento en el que el Ejército Sirio Libre y sus partidarios hacían rápidos avances. Como es habitual, Assad respondía bombardeando a civiles inocentes al azar. El bombardeo continuó durante casi toda la noche, pero en algún momento me quedé dormido. Me desperté con el sonido de una enorme explosión cercana.

Fue el primer ataque de un avión de caza en el campo de Yarmuk. El objetivo del régimen: la Mezquita Abdul-Qader, un lugar de culto que estaba lleno de personas desplazadas. Mirando desde mi ventana, pude ver escenas de pánico y caos, metralla y cuerpos desmembrados por todas partes. Los tanques comenzaron a moverse para rodear el campamento. Cuando llegó un aviso que nos ordenaba salir en tres horas o no hacerlo nunca, nos fuimos. En nuestro camino nos cruzamos con docenas de tanques y miles en tropas listas para desfilar. El asedio sobre Yarmuk había comenzado.

0Las tácticas de asedio, de “muere de hambre o ríndete” del régimen llegaron más tarde a mi pueblo, Moadamiya, así que me hago una idea de lo que los residentes de Yarmuk están viviendo.

El hambre no es como las demás armas que usa Assad para matarnos. Cuando un helicóptero sobrevuela tu cabeza puedes huir a un sótano para esconderte de los barriles explosivos. Cuando los proyectiles de artillería comienzan a caer, puedes salir corriendo a cubrirte tras un edificio. Cuando el régimen envía tanques y tropas, puedes correr al frente de combate e intentar repelerlos. Incluso cuando llega una redada de arresto, puedes tener la esperanza de huir, esconderte o defenderte. Pero no puedes huir del hambre:

Cuando tu ciudad entera esta bajo asedio, no se puede hacer nada. Lo único que puedes hacer es quedarte mirando mientras tus familiares se marchitan ante tus ojos.

Estar bajo asedio conduce a un tipo especial de desesperación. Durante la peor parte del asedio en Moadamiya, gente que había luchado por la democracia durante tres años y habían visto a sus amigos, familiares o hijos morir a manos del régimen, estaban dispuestos a rendirse a causa del hambre. La gente desesperada está dispuesta a hacer cualquier cosa por comida o recursos. Incluso se unirían al Estado Islámico.

Esto es lo que pasó en al-Hajar al-Aswad, un barrio de Damasco al sur de Yarmuk que el Estado Islámico usó de lanzadera para atacar el campo. En estos barrios, el Estado Islámico ofreció dinero, alimentos y otros recursos a los residentes que estaban resueltos a vengar a sus seres queridos después de que las fuerzas de Assad obligasen a rendirse a sus ciudades a principios de 2014, después de asedios de hambre.

597696301000100490385noEl Estado Islámico intentó reclutar en Yarmuk, pero los residentes locales no picaron el cebo. Por ello el Estado Islámico usó las zonas donde ya se había establecido para conquistar Yarmuk por la fuerza. El asedio de Assad sobre los civiles ayudó al Estado Islámico incluso en Yarmuk porque –tras dos años y medio de hambre y bombardeos – los batallones locales se encontraban demasiado débiles para repeler al grupo.

Pero ésta no es toda la historia. A los residentes locales de Yarmuk les sorprendió ver entrar con éxito la incursión de cientos de combatientes del Estado Islámico del sur de Damasco. Cuando al-Hajar al-Aswad y Yalda estaban controladas por el Ejército Libre Sirio, hubo muchos intentos de romper el asedio al campo con incursiones similares. Cada una de ellas fue un desastre; las fuerzas de Assad tienen la zona fuertemente controlada y monitorizada. Sencillamente, no hay forma de que el ataque del Estado Islámico pudiese haber ocurrido sino es porque Assad lo quiso.

Y hay otra cuestión: ¿cómo consiguió el Estado Islámico introducir esa cantidad de recursos en las zonas asediadas? El Ejército Libre Sirio en el asediado Yarmuk sólo poseía armas ligeras manufacturadas, mientras que el Estado Islámico en la asediada al-Hajar al-Aswad tenía misiles avanzados y rifles de alta tecnología. Créanme, los niños no estarían muriéndose de hambre en mi barrio si el asedio del régimen pudiese ser eludido por túneles o sobornos. Esos recursos entraron porque el régimen lo permitió.

Lo que ocurrió en Yarmuk y en al-Hajar al-Aswad puede ocurrir en otras zonas asediadas de la capital. Para los sirios bajo asedio, rendirse a Assad o unirse al Estado Islámico son dos caras de la misma moneda: ambos son el resultado de la desesperación por el hambre. Cuando ves a Assad en los medios de comunicación jactándose de los sirios asediados que se han rendido, puedes apostar que hay otros tantos que se han unido en secreto al Estado Islámico.

Mientras el asedio por hambre de Assad continúe debilitando al pueblo sirio, el Estado Islámico encontrará la manera de persuadirlos o conquistarlos.

En este momento, el Estado Islámico va en busca de la capital de Siria, Damasco. Todos mis amigos en los suburbios asediados cerca de la capital han notado un aumento reciente de los intentos de reclutamiento por parte del Estado Islámico. Sabemos que el Estado Islámico tiene una gran ventaja en recursos en estas zonas, a veces incluyendo hasta silos de trigo. Si no se despoja a Assad de su arma del hambre, sólo será cuestión de tiempo antes de que otras ciudades caigan. La única solución es romper los asedios.

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*Qusai Zakarya es un joven activista palestino-sirio de Moadamiya, Siria. A finales de 2013 llevó a cabo una huelga de hambre durante 30 días para denunciar y llamar la atención internacional sobre el asedio impuesto sobre su pueblo. También es superviviente de los ataques con armas químicas del régimen sobre la zona en el verano del 2013. Actualmente se encuentra exiliado fuera del país.


Traducción: Elisa Marvena

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