El levantamiento popular en Siria se acerca a su sexto año, pero el debate en las redes, asociaciones, partidos políticos, e individuales que conforman la izquierda continúan.

Autor: Joseph Daher

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Algo alarmante es que algunas secciones del discurso izquierdista sobre la revolución Siria a menudo emulan la retórica ofrecida por la burguesía dominante, los medios e incluso los grupos de extrema derecha.

Por ejemplo, escribiendo para The Guardian en Septiembre 2013, el filósofo esloveno Slavoj Zizek caracterizó el levantamiento sirio como una “pseudo-lucha”. Como él escribió: “no hay apuestas políticas claras, no hay signos de una amplia coalición democrático-emancipadora, sólo una red compleja de alianzas étnicas y religiosas sobredeterminadas por la influencia de las superpotencias.”

En una entrevista con RT un año antes, el periodista Tariq Ali de forma similar declaró que lo que estábamos presenciando en Siria es “una nueva forma de re-colonización por Occidente, como ya hemos visto en Irak y Libia”. Bajo el punto de vista de Ali,

Muchas de las personas que en un principio se levantaron contra el régimen del Assad en Siria han sigo marginadas, quedando el pueblo sirio con opciones limitadas, ninguna de las cuales ellos quiere: ni un régimen impuesto por Occidente, compuesto por varios sirios que trabajan para agencias occidentales de inteligencia, o el régimen del Assad.

Otros como en periodista veterano Seymour Hersh, describió el levantamiento en términos demasiado simplistas como una casi-conspiración para “desestabilizar Siria” la cual estaba planificada desde los tiempos de la presidencia de George W. Bush y continuó durante el mandato del presidente Obama.

Figuras políticas como el ex-diputado británico, George Galloway, han apoyado movimientos anti-guerra como la Coalición Stop the War, pero también han defendido al régimen criminal de Bashar el Assad en muchas ocasiones. En 2013, por ejemplo, Galloway declaró que Assad es “bastante hombre” por “él se opone a Israel, Gran Bretaña, América y Qatar”.

Estas son solo algunas muestras de las muchas figuras del ala izquierda que analizan el proceso revolucionario Sirio usando un enfoque “top-down”. Caracterizan el levantamiento popular Sirio en términos maniqueos como una oposición entre dos campos: los estados Occidentales, las monarquías del Golfo, y Turquía (los “agresores”) en un lado, e Irán, Rusia, y Hezbollah (la “resistencia”) en el otro. Haciendo esto, ignoran las dinámicas políticas y socio-económicas a nivel de base. Además, se centra de forma desproporcionada en los peligros del ISIS mientras que ignoran el rol que ha jugado el régimen del Assad en su ascenso. Estas discrepancias deben ser abordadas dentro de los círculos y movimientos de izquierdas.

Autoritarismo y resistencia popular

Citando la expansión del ISIS y otras fuerzas extremistas, algunos sectores de la izquierda afirman que Siria ya no vive una revolución, sino que, más bien, está en los puños de una guerra de proporciones conspiratorias. Por esto, ellos argumentan, que tenemos que “escoger un campo”, para poder encontrar una solución concreta al conflicto. De hecho, esto significa que tenemos que lanzar nuestro apoyo detrás de Assad y sus fuerzas aliadas rusas e iraníes. Tareq Alí afirmó, por ejemplo, en una manifestación en el 2015, que “si quieres luchar contra el ISIS, tendrías que ir y luchar al lado de Rusia y al lado de Assad”.

Tristemente, un discurso sin base como este devino especialmente prominente después de los ataques de Paris, en noviembre del 2015, cuando los afiliados del ISIS mataron aproximadamente a 140 parisinos en un acto terrorista. Después del ataque, muchos en Occidente empezaron a abogar por una “guerra global contra el ISIS”. Los de la izquierda y la derecha defendieron la necesidad de colaborar con el régimen del Assad, o al menos buscar una solución en la cual la dinastía Assad quedara con el control del país.

Aquellos, como yo mismo, que se oponen a esta perspectiva llevan el peso de ser idealistas. Nuestros críticos nos dicen que tenemos que tomar un enfoque “más realista” hacia Siria, para poder salvar vidas.

Lo que estas personas no pueden apreciar, de todas formas, es que no es suficiente con destruir el ISIS. La fuerza militar bruta solo asegura que otros grupos militares tomarán su lugar, como lo demuestra al-Qaida en Irak. Las soluciones reales a la crisis de Siria deben abordar las condiciones socioeconómicas y políticas que han permitido el crecimiento del ISIS y otras organizaciones extremistas.

Tenemos que entender que la expansión del ISIS es un elemento fundamental de contra-revolución en el Medio Oriente, que ha emergido como resultado de los regímenes autoritarios que aplastan los movimientos populares vinculados a la Primavera Árabe del 2011. Las intervenciones de los estados regionales e internacionales han contribuido asimismo al desarrollo del ISIS. Por último, las políticas neo-liberales que han empobrecido las clases populares, junto con la represión de las fuerzas democráticas y sindicales, han sido claves en ayudar al crecimiento del ISIS y de las fuerzas fundamentalistas islámicas.

La izquierda debe entender que sólo con liberar a la región de las condiciones que permitieron al ISIS y a otros grupos fundamentales desarrollarse, se puede resolver la crisis. Al mismo tiempo, el empoderamiento de aquellos que en el terreno están luchando por derrocar un régimen autoritario y se enfrentan a grupos reaccionarios, es parte integrante de este enfoque.

Dinamicas Complejas

Los revolucionarios en Siria que están luchando por la libertad no son diferentes de los revolucionarios en Túnez, Bahréin, Libia, Egipto, y otros lugares, que se oponen tanto a régimen autoritarios que los brutalizan como a los fundamentalistas que rechazan nociones significativas de libertad.

Esta resistencia popular ha sido el aspecto más desatendido del levantamiento Sirio. Desde el que empezó la revolución, Siria ha sido testigo de niveles notables de auto-organización -más que cualquier otro país de la región que se enfrenta a circunstancias similares.

Es cierto que la militarización del levantamiento ha influido en su propia auto-organización. De hecho, la evolución de la guerra ha ahogado el espacio para las demostraciones masivas y el compromiso cívico, los cuales fueron comunes durante los primeros años del levantamiento. Sin embargo, todavía existen vestigios de la revolución original, no obstante, en forma de movimientos democráticos y progresistas, los cuales se han opuesto sistemáticamente a todos los elementos contrarrevolucionarios, incluyendo el régimen del Assad y las fuerzas extremistas. Lejos de estar muertas, estas fuerzas populares se dieron a conocer a ellas mismas y a sus aspiraciones democráticas en febrero del 2016. Tras el cese parcial de los ataques aéreos rusos y del régimen, cientos de manifestaciones civiles tuvieron lugar en las áreas liberadas de Siria. Los cantos y las banderas de las fuerzas extremistas estuvieron notablemente ausentes en estas protestas.

Entre las iniciativas cívicas en Siria, existen en algunas regiones los concejos locales ciudadanos, elegidos o establecidos por consenso, que prestan servicios a la población local.  No es una coincidencia que las regiones libres de Alepo y Douma, ambas administradas por concejos locales, estén entre los objetivos más brutalizados del régimen y de los bombardeos rusos. Que estas zonas representen alternativas democráticas, a parte del régimen y de los movimientos fundamentalistas, es algo que Assad y sus aliados temen.

Los concejos locales no son las únicas organizaciones cívicas que han sido establecidas durante el conflicto. La Defensa Civil Siria, comúnmente conocidos como los Cascos Blancos, trabajan para salvar las víctimas de los ataques aéreos y prestar servicios públicos a casi 7 millones de personas. Otras organizaciones populares también han emprendido una serie de actividades y campañas en torno a la educación, la salud, los derechos humanos, el empoderamiento de la mujer, por nombrar algunos. Estos incluyen Women Now For Development, Keshk, The Day After Tomorrow, The Fraternity Center, y Raqqa Is Being Slaughtered Silently, entre otros.

También ha habido una oleada de periódicos y radios libres y democráticos en todo el país, especialmente en las áreas liberadas. Ejemplos de estos incluyen Arta FM, Syrian Media Action Revolution Team (SMART), ANA Press, Enab Baladi, y Souriatna.

Es imperativo que los izquierdistas aprecien estas realidades, y que separan las aspiraciones de los sirios sitiados de aquellas de los actores internacionales e imperialistas. Acercarse a Siria desde una perspectiva de “abajo hacia arriba” en lugar que desde “arriba hacia abajo” puede ayudar con esto.

Imperialismo manos a la obra

Es importante recordar que, incluso si existe un conflicto de intereses entre los poderes internacionales y regionales que están interviniendo en Siria, a ninguno de estos actores le importa el levantamiento o los revolucionarios. Más bien, han intentado socavar el movimiento popular contra Assad y han trabajado de forma exitosa para reforzar las tensiones étnicas y sectarias en el país. Estas fuerzas intervencionistas han, por ejemplo, ayudado a estabilizar el régimen de Assad para que pudiera oponerse a la autonomía Kurda (en el caso de Turquía) y para derrotar grupos extremistas como el ISIS (en el caso de los Estados Unidos).

Los poderes intervencionistas están unidos en su oposición a la lucha popular. Buscan imponer el statu quo a expensas de los intereses de las clases trabajadoras y populares. Esta es precisamente la razón por la que la visión de la revolución siria solo a través de la lente de la competición imperialista y las dinámicas geopolíticas no es suficiente. Esta lente, inherentemente, obscurece las frustraciones políticas y socioeconómicas soportadas por la población siria, las cuales provocaron el levantamiento.

El enemigo en casa

Algunas secciones de la izquierda y los movimientos anti-guerra, especialmente en Reino Unido y los Estados Unidos, se han negado a actuar en solidaridad con el levantamiento popular bajo el pretexto que “el principal enemigo está en casa”. En otras palabras, es más importante derrotar a los imperialistas y a la burguesía en las propias sociedades, incluso si eso significa implícitamente apoyar al régimen de Assad o el estado ruso.

Entre estas secciones de la izquierda, el pensador comunista Karl Liebknecht es muy citado. Liebknecht es conocido por su declaración de 1915 que dice “el enemigo está en casa”, una afirmación hecha condenando la agresión imperialista contra Rusia dirigida por su natal Austria-Alemania. Citando Liebknecht, muchos han descontextualizado sus puntos de vista. Desde su perspectiva, luchar contra el enemigo en casa no significaba olvidarse de los regímenes que oprimían su propio pueblo o no mostrar solidaridad con los oprimidos. De hecho, Liebknecht creía que teníamos que enfrentarnos a la presión de nuestra clase dirigente por la guerra “cooperando con el proletariado de otros países cuya lucha es contra sus propios imperialistas”.

Entre muchos izquierdistas occidentales, no ha habido ni cooperación con el pueblo sirio, ni colaboración con movimientos anti-guerra de ideas afines. También han fallado en oponerse a las políticas de sus propios estados burgueses al aplastar la revolución en Siria.

La izquierda debe hacerlo mejor. La solidaridad con el proletariado internacional significa apoyar a los revolucionarios sirios contra las varias fuerzas internacionales e imperialistas regionales, así como al régimen de Assad, las cuales están tratando de poner fin a la revolución popular por la libertad y la dignidad. Ninguna organización izquierdista o movimiento anti-guerra puede hoy ignorar la necesidad de apoyar las personas en la lucha, mediante la oposición a todas las intervenciones extranjeras (internacionales y regionales), especialmente desde nuestros propios gobiernos.

Re-orientando a la izquierda

El rol de los progresistas y los izquierdistas hoy no es, al contrario de lo que sugieren figuras como Ali y Higgins, elegir entre dos fuerzas imperialistas o “sub-imperialistas” que compiten por ganancia políticas y la explotación de los recursos y las personas. Es,  en su lugar, el apoyo a la lucha popular, la cual muy obviamente existe en Siria. Hacer lo contrario no solo socava la lucha, sino que también ignora el hecho que las fuerzas progresistas siempre tienen que apoyar los intereses de las clases trabajadoras y populares. Escoger entre un tipo de imperialismo y autoritarismo sobre otro es más que nada garantizar la estabilidad del sistema capitalista, y la explotación y la opresión de las personas.

Es por esta razón por la que, cuando lo activistas se manifiestan en frente de las embajadas rusas alrededor del mundo para exigir el fin del bombardeo ruso sobre el pueblo sirio, no deberíamos problematizarlo o referirnos a sus acciones como “alimentar el sentimiento anti-ruso”.  Como argumentó Alex Kokcharov, el principal analista ruso en el centro de investigación IHS Country Risk, “la prioridad de Rusia es prestarle apoyo militar al gobierno del Assad, muy probablemente, transformando la guerra civil siria desde un conflicto multipartidario hacia un binario entre el gobierno sirio y los grupos yihadistas como el Estado Islámico.” Esto significa, que la gran mayoría de los ataques aéreos de Rusia no se dirigen en absoluto al ISIS.

En solidaridad

Como izquierdistas, nuestro apoyo tiene que ir con la gente revolucionaria en la lucha por la libertad y la emancipación. Solo a través de su propia acción colectiva pueden los sirios alcanzar sus metas. Este concepto, el cual yace en el corazón de las políticas revolucionarias, se enfrenta a un escepticismo profundo por parte de algunos sectores de la izquierda. Sin embargo, esto no debería impedirnos que construyamos nuestra solidaridad sobre esta base.

Como dijo Liebknecht: “Aliaos a la lucha de la clase internacional contra las conspiraciones de la diplomacia secreta, contra el imperialismo, contra la guerra, por la paz dentro del espíritu socialista.” No podemos excluir ninguno de estos elementos de nuestra lucha con tal de construir una plataforma progresista de izquierdas sobre el conflicto sirio.


Traducción: Jessica Buendia

Publicado originalmente en: http://www.muftah.org/we-must-understand-syria-as-a-popular-struggle-despite-its-complications/#.WFml4vnhDIX

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