Publicado originalmente en inglés en EA Worldview. Traducción de Carlos Pérez Barranco.

23 de diciembre, 2016, Scott Lucas

Este es otro artículo piloto para nuestra próxima sección “Syria Oracle”, documentando y diseccionando la propaganda y la desinformación en el conflicto sirio, incluyendo la del régimen de Assad, Estados como Rusia, activistas e incluso periodistas.

Para ver nuestro primer análisis del fraude de la activista pro-Assad ante la ONU

Captura de pantalla 2016-12-26 a las 18.19.16.png
El Embajador del régimen de Assad ante la ONU, Bashar al-Jafari, hace públicas sus denuncias contra los “espías extranjeros” el 19 de diciembre de 2016.

El embajador del régimen de Assad en la ONU, Bashar al-Ja’afari, no es conocido por la veracidad de sus declaraciones. Por ejemplo, este verano declaró que fue Francia -y no el régimen- quien llevó a cabo los ataques químicos cerca de Damasco en agosto de 2013 que mataron al menos a 1.400 personas.

Pero incluso para sus estándares, su conferencia de prensa del martes fue ambiciosa en sus acusaciones: Ja’afari dijo que el régimen de Assad tenía la identidad de 14 espías extranjeros dentro de la ciudad de Alepo que había estado controlada por la oposición.

Las autoridades sirias… han reunido información respecto a muchos oficiales extranjeros, oficiales de inteligencia y militares, que están en la parte oriental de Alepo con los grupos terroristas que están tratando de salir de sus bastiones. (Desde el minuto 9:20)

Él amablemente nos proporcionó los nombres y nacionalidades:

Murtaz Oglacan Oglu (Turquía); David Scott Ganador (EE.UU.); David Schlomo Aram (Israel); Muhammad Sheikh Al-Islam Al-Tamimi (Qatar); Muhammad Ahmad Al-Sabyan, Abd Al-Monaem Fahd Al-Hrej, Ahmad bin Nawfal Al-Drej, Muhammad Hassan Al-Subay’i, Qassem Saad Al-Shummari, Ayman Qassem Al-Tha’libi (Arabia Saudita); Amajd Qassem At-Tyrawi (Jordania); Muhammad Al-Sharifi Al-Idrissi (Marruecos)

Ja’afari no ofreció ni una pizca de evidencia para su dramática afirmación porque no la hay. Sin embargo, él y el régimen de Assad tienen la ventaja desinformativa de declarar algo que no puede ser refutado, puesto que nunca sucedió. Como el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, justificó una vez la desinformación estadounidense sobre la invasión a Irak en 2003: “la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia”.

Así, mientras que la “performance” del embajador ayudará a iluminar la red (medios el Estado ruso y del régimen de Assad, secundados entusiásticamente por sitios web y activistas conspiracionistas pro-Assad), la importancia reside en el juego político alrededor de su historia de espionaje.

El juego del régimen de Assad

Durante todo el asedio del régimen ruso, los bombardeos y el asalto terrestre pro Assad a la ciudad de Alepo oriental, el régimen de Assad y sus aliados han difundido noticias de agentes de inteligencia estadounidenses dentro y cerca de los distritos de la oposición. En septiembre, poco después de que los ataques aéreos rusos ayudaran a volver a imponer el estado de sitio, la cadena rusa Sputnik Internacional declaró que “30 oficiales israelíes y occidentales” murieron en un ataque de Rusia sobre “sala de operaciones de coordinación de funcionarios extranjeros”.

El medio ruso SouthFront resumió en una de sus películas elaboradas el 6 de diciembre que “los EE.UU. quieren liberar a sus oficiales de la trampa mortal de Alepo City”. Y prometió que “la alianza sirio-ruso-iraní estará en posesión de pruebas sólidas de las operaciones especiales de Estados Unidos que apoyan directamente a los terroristas en Siria”.

El motivo de las acusaciones fue sencillo. Rusia, Irán y el régimen de Assad, para dejar espacio a las operaciones militares en curso para romper la resistencia en el este de Aleppo, mantuvieron la presión sobre los EE.UU. para que no cuestionaran los ataques aéreos y terrestres. El 5 de diciembre, el día antes del vídeo de SouthFront, Rusia vetó una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para un alto el fuego.

Sin embargo, la semana pasada el escenario en Alepo había cambiado. La capitulación de la oposición y de los rebeldes en Alepo estaba asegurada, con maniobras para el acuerdo de sacar a la gente de la ciudad. Pero el régimen de Assad estaba descontento porque no podía atrapar y eliminar efectivamente a los rebeldes. Junto a Irán, trató de socavar el acuerdo con los ataques de las milicias dirigidas por Irán y pro-Assad contra los convoyes y los distritos de la oposición. Dos veces los ataques suspendieron el traslado, y dos veces el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, aseguraron que el proceso se renovaba.

De repente, el régimen se enfrentó a un nuevo desafío. El Consejo de Seguridad de la ONU programó una reunión el 16 de diciembre para considerar un texto redactado por Francia para el despliegue de monitores internacionales en la ciudad de Alepo y en otras partes de Siria. La amenaza inmediata parecía haber sido evitada por la oposición rusa: ante el veto de Moscú, el Consejo aplazó la sesión.

Pero Rusia, maniobrando entre el régimen y su nueva cooperación con Turquía, decidió negociar con los franceses. Se acordó un texto de compromiso, presentado al Consejo y aprobado por unanimidad el lunes.

Ahora Ja’afari tuvo que responder al inesperado revés. Tuvo que encontrar una manera de bloquear la introducción de los observadores en Alepo y, más allá de esto, recuperar el terreno propagandístico perdido con el cambio de postura de Rusia.

La campaña de desinformación

El 15 de diciembre, mientras que la resolución francesa para los observadores internacionales estaba programada para la discusión del Consejo, Fares Shehabi – parte de una familia dentro del círculo interno de Assad durante décadas, un miembro del parlamento y jefe de la Cámara de Comercio de Alepo, y un propagandista incansable en redes sociales – publicaba en Facebook la lista de 14 oficiales de inteligencia capturados en el “búnker de la OTAN” en el este de la ciudad de Alepo.

El post original de Shehabi aparentemente ha desaparecido. Sin embargo, el sitio conspiracionista anti-imperialista Red Voltaire difundía rápidamente la acusación. También se enlazaba un mensaje de Facebook de un tal Said Hilal Alcharifi el 15 de diciembre:

Las autoridades sirias pudieron, gracias a información detallada, llegar al cuartel general de los oficiales occidentales en el sótano de un distrito de Alepo, y capturarlos a todos vivos.

Algunos nombres ya han sido filtrados a periodistas sirios como yo.

Vistas las nacionalidades (estadounidenses, franceses, británicos, alemanes, israelíes, turcos, saudíes, marroquíes, qataríes, etc.) de estos cabrones y sus rangos militares, os lo aseguro.

Siria tiene en este momento un gran tesoro con el que llevar a cabo las negociaciones con los países que la han destruido.

Otros medios conspiracionistas pro-Assad se unieron a la promoción. 21-Century Wire -el sitio de Vanessa Beeley y su campaña de propaganda en contra de la brigadas de protección civil, los Cascos Blancos y la plataforma de un podcast Shehabi el 11 de diciembre- recicla el artículo de Red Voltaire. Lo mismo hizo el llamado pomposamente The International Reporter. El sitio web estadounidense Veterans Today, conocido por afirmar que se produjo un ataque nuclear israelí cerca de Damasco, añade su propio “actualización”:

Tenemos una confirmación de esto de nuestras propias fuentes sirias. Los números son mucho más altos que los 14 nombres publicados por el parlamento sirio a través de Facebook…

El número de oficiales americanos es 22
Británico 16
Francés 21
Israelí 7
Turco 62

¿Pruebas? ¿Qué pruebas?

Como era de esperar, no hay pruebas de ningún espía extranjero instalado en Alepo llamado “David Scott Winner” ni de ningún “David Shlomo Aram”. Y, por supuesto, los partidarios de Assad dicen que es porque los agentes estaban usando nombres falsos. (Eso plantea la cuestión de cómo los funcionarios del régimen podrían estar seguros de sus nacionalidades, pero dejaremos esa objeción por el momento).

La afirmación tampoco tiene sentido en el contexto de la actual política turca, estadounidense e israelí hacia Alepo y la rebelión siria. Hace mucho tiempo, los estadounidenses se distanciaron del apoyo a cualquier operación rebelde dirigida contra el régimen de Assad, y en vez de ello han dedicado fuerzas especiales y operaciones encubiertas a la ofensiva dirigida por los kurdos contra el Estado islámico. Israel nunca ha dado apoyo encubierto o militar a los rebeldes, y sus operaciones unilaterales como ataques aéreos se han dedicado al sur de Siria no al noroeste. Turquía, aparentemente, llegó a un acuerdo con Rusia este verano, aceptando la reocupación pro-Assad de toda la ciudad de Alepo a cambio de la aquiescencia rusa a la intervención militar de Turquía junto a los rebeldes en la provincia de Alepo.

En teoría, es posible que los servicios de inteligencia extranjeros quieran tener gente sobre el terreno que vigile la situación, aunque esto es problemático, dado el alto riesgo de quedar atrapado en los distritos de la oposición. Pero esto está muy lejos de lo que alegan el régimen de Assad y sus activistas partidarios.

Por el contrario, la declaración de Ja’afari formaba parte de la estrategia de propaganda de que los rebeldes trataban de sacar clandestinamente de Alepo a “terroristas” y “oficiales extranjeros”, a bordo de los convoyes que trasladaban a los civiles fuera de la ciudad. Esto había sido parte del intento del régimen de Assad de encubrir los ataques de las milicias dirigidas por Irán y pro-Assad contra los convoyes y los distritos de la oposición. Esperaba mantener a los rebeldes embotellados en el este de Alepo, en lugar de dejarlos trasladarse a un territorio controlado por la oposición.

Pero esa estrategia había sido superada por la resolución ruso-francesa para el despliegue de observadores. Así que Ja’afari agregó al guión su historia de espías, en parte por frustración, en parte en la esperanza de que todavía se pudiera bloquear la implementación del movimiento.

[Los oficiales extranjeros] son la razón por la que se vio ese movimiento histérico en el Consejo durante los últimos tres días. El objetivo principal es cómo rescatar a estos terroristas extranjeros, oficiales de inteligencia, de los mismos países que presionaron para la adopción de la resolución.

Perder la batalla, ganar la guerra

El esfuerzo de Ja’afari puede parecer inútil, incluso ridículo. En contraste con la difusión ansiosa de la historia del “espía extranjero” el 16 de diciembre – mientras que Moscú todavía se oponía a la resolución de los monitores internacionales – los medios rusos permanecián casi silenciosos respecto a la declaración de Ja’afari. Sólo Sputnik publicó un artículo breve, pero no añadió la lista de los 14 oficiales extranjeros.

En cambio, la declaración del Embajador fue superada por la noticia del asesinato del Embajador de Rusia en Turquía y las prioridades de Rusia: reunirse al día siguiente con los Ministros de Exteriores y Defensa de Irán y Turquía para considerar los próximos pasos en la crisis siria

Sin embargo, como mucha de la desinformación del régimen, la actución de Ja’afari puede tener un efecto a más largo plazo. Aunque su alegación sea insustancial, ya ha entrado en la atmósfera de los activistas y sitios pro-Assad como una “verdad”: la confirmación adicional de que el núcleo del conflicto sirio se debía a la conspiración entre Estados Unidos, Israel, Turquía y Arabia Saudita para derrocar a la Assad. Esa “verdad” continúa desempeñando su papel principal en ocultar los orígenes del conflicto. Sigue absolviendo al régimen de su principal responsabilidad por las muertes y la destrucción.

Y si el régimen de Assad tiene éxito, a pesar de las posibles dudas rusas, de llevar la guerra tanto contra los civiles como contra los rebeldes al paso siguiente de la provincia de Idlib en el noroeste, no hay duda de que esta “verdad” se invocará como justificación de ello.

Anuncios