Autora:  Maira al-Manzali |   Traducción: Jessica Buendia

Publicado originalmente en Mangal Media, el 2/10/2016

El Sol del poder de Siria empeoró en fuerza

En el árbol de la Libertad llovió una niebla marchita

Gloria a la orgullosa Palmira suspiró adiós

Y sobre sus santuarios el ángel de la Destrucción voló

“Palmira”, Nicholas Michell (1807-1880)

‘Palmira’ (Tadmor), tal y como existe dentro de la imaginación occidental, no fue destruida en el 2014 por el ‘ISIS’ (Daesh). Palmira, y a este respecto todos los restos arqueológicos en países no europeos, siempre han representado el abandono y la decadencia para el explorador colonial / turístico / académico -a pesar de que muchas de estas ruinas estaban habitadas en el momento de su “descubrimiento”. La destrucción renovada de los monumentos en Palmira por el Daesh llevó a un clamor internacional y a un frenesí en las redes sociales; Imágenes de montones de arquitectura inconexa se convirtieron repentinamente en un clickbait, una sorpresa para el arqueólogo cuyos intereses en ruinas suelen ser considerados raros e irrelevantes para la actualidad. Sin embargo, lo que está vinculado con la preocupación espontánea por la destrucción del “patrimonio mundial” son los intereses neocoloniales europeos y la agenda del Estado sirio -los dos son grandes espejos el uno para el otro.

EL LEGADO COLONIAL

Es imposible escribir una historia de la arqueología en Siria sin abordar los intereses colonialistas europeos. Las excavaciones arqueológicas se intensificaron en el siglo XIX, y durante el mandato del periodo 1923-46 fueron directamente financiadas por el gobierno francés (no obstante, los franceses crearon el Departamento Sirio de Antigüedades antes de su participación “oficial” en 1919). Los últimos gobernantes Otomanos se quejaron con el sultán por el creciente saqueo y el tráfico de antigüedades, exacerbado por turistas europeos entusiasmados con los nuevos hallazgos. Los exploradores competían por ser los primeros en encontrar y registrar territorios desconocidos del exótico Levante, ya que los arqueólogos de los distintos poderes coloniales (alemán- francés-británico) competían por publicar bajo la égida de sus respectivas nacionalidades.  Chagar Bazar y Tel Brak de Mallowan (Reino Unido), Mari de Parrot (Francia), Ugarit de Schaeffer (Francia) y Tel Halaf de Oppenheimer (Alemania) son excavaciones históricas que impulsaron los museos nacionales en estos países con objetos del Antiguo Oriente, el «origen de la civilización europea».

Es dentro del contexto de la “arqueología competitiva” (término acuñado por Elena Corbett) que debe ser vista la historia de Palmira. Documentada por exploradores italianos, franceses, suecos y alemanes desde el siglo XVII, fue excavada primeramente en el siglo XX por arqueólogos alemanes, luego checos, durante el periodo del mandato francés, suecos y polacos, en colaboración con la Dirección General de Antigüedades de Siria. La competencia por la colaboración con la Dirección en los sitios importantes como Palmira es una gran negocio para los arqueólogos extranjeros. En un reciente simposio sobre Palmira en el Metropolitan Museum of Art, la primera charla oficial fue “Después de treinta años de investigación arqueológica Sirio-Alemana / Austriaca en Palmira”.

La idea de la “competitividad” en la arqueología siria está planteada dentro del discurso de la conservación, con articulo tras articulo describiendo una ‘carrera’ por salvar el ‘patrimonio mundial’ (que se encuentra en Siria).  De hecho, existe la urgencia de evitar que los sitios sean destruidos de manera irreversible, pero ¿por qué la gente no está ‘corriendo’ a detener la guerra? La retórica es similar a la utilizada a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, cuando los franceses, ingleses y alemanes competían unos contra otros por excavar los sitios más prestigiosos y descubrir los artefactos más notables, mientras se destruía la arqueología por la mala calidad de excavaciones rápidas.

googlesearch

La conveniencia es destructiva, incluso por aquellos que dicen querer “salvar la herencia siria”. Ha habido una proliferación en los últimos años de las tecnologías digitales 3-D de modelado de artefactos y la arquitectura que ha sido demolida por Daesh. La reconstrucción del “Arco del Triunfo” en Trafalgar Square en abril de este año es un buen ejemplo. La prisa en el proyecto de restauración es evidente: el modelo tridimensional se construyó a partir de una fotografía pixelada online. Este no es el único caso en el que los diseñadores desesperados por material se han apropiado de la situación siria y han creado horribles construcciones: esta palmera con una bombilla no sólo se vendía como una ‘Lámpara de Palmira’, sino que también incorporaba un discurso orientalista: ‘incluso en las destructivas manos del ISIS, Palmira “la Venecia de las Arenas” vive en un cierto sentido’. Y así Palmira vive en una palmera con una bombilla – esta es una destrucción simbólica de la historia, peor que la que Daesh jamás podría imaginar). Esto no es más que un ejemplo. Otro proyecto para reconstruir el Arco del Triunfo con cuadrados de plexiglás de neón (sí, cuadrados de plexiglás de neón) recaudó  130,000 dolares.

El discurso también niega la autonomía de los arqueólogos sirios profesionales: Occidente no puede estar esperando a que se acabe la guerra y  que los restauradores sirios comiencen un proyecto de restauración que consume tanto tiempo. En Gran Bretaña, tenemos fondos para hacer un modelo 3D aquí y ahora, también podemos hacerlo primero. El deseo de “ser el primero”, en apropiarse de la propia necesidad de Siria de restaurar su patrimonio trascendiendo las fronteras del tiempo y del espacio, es evocador del proyecto de restauración en el período del mandato de la Cúpula de la Roca en Palestina. El comandante David Hogarth creía que las baldosas de calidad sólo podían producirse en Europa, ya que «el Este es incapaz de volver a hacer lo que ha hecho antes». Al final, una vez que los ingleses se dieron cuenta de cuánto capital realmente se necesitaría para financiar un proyecto de calidad, lo abandonaron, y el dinero fue recaudado por el Consejo Supremo Musulmán local que retomó el proyecto, la recaudación de fondos y el resto.

El desprecio hacia las actuales culturas de Medio Oriente por encima de su “glorioso pasado” está tan presente hoy como lo fue en los siglos XIX y XX. Mientras que los arqueólogos describieron explícitamente las ruinas de Siria como la antorcha de la civilización que ha pasado de Oriente a Occidente (y por lo tanto ya no en el Este), hoy sólo hay una intuición subyacente: que Palmira debe ser salvada. El desprecio total hacia las personas por encima de los monumentos (porqué gastar millones para “reconstruir Palmira”, como a algunos políticos británicos les gustaría, y no para acomodar a los refugiados), tiene también raíces colonialistas. La foto de abajo muestra la encantadora mezcla arquitectónica entre la vivienda de ladrillo tradicional del siglo XX y las columnas de estilo romano. Esta fue destruida bajo la dirección del arqueólogo francés Henri Seyrig, en el periodo del Mandato Francés, quien ordenó trasladar la aldea para poder excavar el Templo de Bel (el último número de Siria, una revista francesa publicada desde 1922, está enteramente dedicada a su carrera y persona).

templobel

En lugar de ser eclipsada desde la antigüedad hasta su “descubrimiento” europeo, como se cuenta en los medios de comunicación y en los libros de historia populares, Palmira fue reutilizada y habitada por poblaciones cristianas y posteriormente musulmanas. Los templos antiguos se convirtieron en iglesias bizantinas, y más tarde en mezquitas; El Templo de Bel contenía un mihrab. Cuando las lágrimas lloran por la destrucción de la antigüedad “romana” (el templo está dedicado a un dios del Cercano Oriente), no se piensa en la destrucción de la historia islámica siria que de forma simultanea está teniendo lugar .

EL ESTADO SIRIO

El enamoramiento colonialista de la arqueología del Cercano Oriente dejó su huella en las políticas patrimoniales propias de la región, – empeorando el compromiso auténtico con la arqueología. Cuando el patrimonio es nacionalizado por una minoría de élite, envuelta en la burocracia gubernamental, presentada a través de la lente de un estado corrupto, se convierte en un símbolo del Estado-nación. Cuando la autoridad del Estado-nación es atacada, también lo es su arqueología nacionalizada: las ruinas ya no son ruinas, sino emblemas del poder estatal. Los artículos periodísticos expresan consternación por la destrucción de la arqueología en Siria y la enmarcan dentro de un discurso de iconoclasia y barbarie. De hecho, además de los intereses monetarios y propagandísticos de destruir sitios, Daesh lo hace por razones políticas modernas: no les podría importar menos los antiguos paganos, lo que desean hacer es simplemente infligir violencia en sitios de poder gubernamental. Y las ruinas resultan ser esos sitios, y cada vez más.

descarga
Palmira retratada en objetos sirios de lo más banales

La arqueología fue institucionalizada por una cosificación del pasado en la marca gubernamental, por ejemplo a través de imágenes de Palmira en la moneda nacional, o en libros de texto escolares. Aunque los palmiranos escribieron y probablemente hablaron en arameo, a menudo son llamados “árabes” por los historiadores del régimen sirio. Las antiguas ruinas, intrínsecamente libres de ideología, quedaron cargadas de nacionalismo sirio-árabe secular institucionalmente aprobado por el régimen de Assad. Esta ideología está específicamente diseñada para suprimir las expresiones de las identidades disidentes de la corriente dominante siria. El odio a y el deseo de destruir las ruinas arqueológicas proviene de la frustración de los sirios que fueron privados de sus derechos y que fueron expulsados de sus viviendas para dejar espacio a los arqueólogos franceses y que sucesivamente nunca se identificaron con los discursos de la arqueología del régimen,  los cuales la vieron como una extensión del desprecio colonial por su subsistencia. En un artículo poco destacado escrito en vísperas de los levantamientos árabes, Laurence Gillot echó un vistazo al verdadero impacto social de las prácticas arqueológicas por parte de las excavadoras extranjeras, vinculadas a las agencias gubernamentales, en las comunidades locales de Siria:

Por un lado, estos grupos [grupos culturales y turísticos privados sirios, a diferencia de los investigadores institucionales] siguen siendo considerados como intrusos y no como partes interesadas, y sus actividades siguen siendo vistas como una amenaza para la conservación del patrimonio.Por otra parte, el reconocimiento y la tolerancia hacia las opiniones alternativas sobre el patrimonio (que no sea el oficial y arqueológico) sigue siendo baja. En consecuencia, la sociedad siria considera a la arqueología como una herramienta del imperialismo cultural de los países europeos y occidentales y como instrumento al servicio del régimen sirio, como parte de la imposición de una memoria  e identidad nacional oficial. Estas percepciones negativas son ilustradas por varios comportamientos, como la negativa a reconocer un patrimonio nacional, el saqueo de sitios arqueológicos o la indiferencia hacia su preservación.

fuente: http://www.archaeologybulletin.org/articles/10.5334/bha.20102/

Teatralidad vacante: la ideología del régimen preparando el escenario para una demonización de la arqueología 

Los últimos doscientos años de excavaciones arqueológicas a gran escala en Siria han sido mayoritariamente dominadas por excavadores patrimoniales franceses, británicos y más recientemente americanos, en colaboración con la supervisión del gobierno sirio, la inmensa mayoría de lo cuales están interesados en el pasado pre-islámico.

Hay una lección básica aquí: asociar sitios arqueológicos con un régimen represivo, las instituciones arqueológicas hacen que la gente odie sitios históricos. Ni el gobierno sirio ni el gobierno ruso se preocupan más por el conocimiento histórico que Daesh (ambos son responsables por toda la destrucción no registrada y no espectacular), y su deseo “por preservar” ha sido aceptado con los brazos abiertos por las agencias de noticias europeas y americanas, políticos, e incluso arqueólogos que “protegen el pasado”. Aun así reconquistando Palmira y reviviendo el lugar mediante el aparato estatal sirio, la historia solo se está repitiendo. La pantomima del concierto ruso el 5 de Mayo del 2016 fue seguida de actuaciones de la Sinfónica Nacional Siria, el Conjunto Nacional de Música Árabe, la Orquesta Mari y el Coro Al Farah, todos financiados por el gobierno.

Al igual que el festival de Persépolis celebrando 2.500 años de reinado iraní sobre las ruinas más emblemáticas de Irán, el concierto de Palmira utilizó un lugar antiguo para glorificar música de estilo occidental, secularismo, nacionalismo del Baath, en conjunto, el triunfo de la ‘civilización’ sobre la ‘barbarie’. Dos años después del festival de Persépolis, la revolución de los ulamas derrocó al shah, la arqueología fue prohibida en las universidades y el lugar fue destrozado. Los discursos en el concierto de Palmira pueden haber promulgado una victoria pero la exhibición teatral de la definición ‘civilización’ del régimen sirio, apoyada por los asistentes de la UNESCO, significa solamente su eventual desaparición a manos de los marginados ‘bárbaros’. La hipocresía está bien descrita en las palabras de Michel-Rolph Trouillot: “Las celebraciones atraviesan ambos lados de la historicidad. Imponen un silencio sobre los eventos que ignoran, y llenan ese silencio con narrativas de poder alrededor del evento que festejan.”

concierto
de https://www.youtube.com/watch?v=o7GciTrn0mg

El discurso de clausura de la ceremonia fue convenientemente traducido al inglés, y proporciona una buena idea de la concepción del régimen sobre la geografía siria, en la cual las ciudades están imaginariamente subordinadas a la estructura de poder:

Puedo ver todas las ciudades y pueblos caminando por un camino que conecta el suelo de mi país con las estrellas.

Alepo [enormes aplausos entre la multitud] está tejiendo en su telar el algodón del norte.

La costa siria trae agua a Palmira

Homs está recogiendo las rosas de Dara’a para hacer un chal para nuestro país

Hama está ofreciendo sus ruedas de agua a Damasco para saciar su sed, y el agua de  los viñedos de Asswayda

La verde Idlib tiene mil historias sobre la bandera que sobrevoló Quneitra

Puedo ver a mi Siria llevando la corona de la victoria

El discurso hace hincapié en el hecho obvio de que el concierto de música clásica no podría separarse de la política estatal siria y que al retomar Palmira se dirigían a Alepo (lo cual demuestra metafóricamente su servidumbre al Estado en el discurso).

En su libro “Las ambigüedades de la dominación”, que estudia el desempeño de la lealtad al régimen de Hafez Al-Assad, Lisa Wedeen concluyó que la mayoría de los gestos de subordinación y consentimiento al poder eran inherentemente rituales y no reflejaban las verdaderas creencias del que los ejecuta. Envié mensajes a algunos de los músicos que participaron en este concierto en Facebook, para ver si creían en la ideología promovida por el Estado o si había alguna dosis de escepticismo. Lo que era muy extraño era lo normal que les parecía todo; Un violinista tiene la imagen del concierto como su foto de portada de Facebook. No parecía haber nada interesante de lo que hablar, así que continuaron sobre como “el sonido de la música es vida”; “era mi sueño tocar allí y después de lo que hizo ISIS”; “nuestra misión era renacer a Palmira con nuestra música, nuestra pasión”; lo que me hizo sentir estremecer un poco, pero solo tanto como lo hago normalmente cada vez que tengo que sentarme y escuchar a alguien que habla de su “pasión”. Entonces llegó la bomba-vergüenza-ajena (el emoji, el emoji):

cringebomb
<>                            <>

Es seguro decir que cuando pensamos en Alepo (si sabemos #queesalepo en absoluto), no pensamos “oh, no sería agradable tener un concierto de música clásica allí!”. La mayoría de nosotros los que poseemos un nivel fundamental de conciencia, pensamos en ciudadanos comunes y corrientes incendiando los neumáticos para defender sus hogares contra el bombardeo de una fuerza aérea de ocupación. Supongo que es natural que un país en guerra deshumanice a los civiles que viven en un territorio enemigo, aquel esperaría las odas de la victoria. Todavía. El siglo XXI. Si buscas en google Alepo, incluso desde Damasco, no encontrarás imágenes de una ciudadela intacta (a menos que sea un reportaje antes/después).

El régimen sirio ha asumido el mismo papel que los arqueólogos occidentales dentro de su país. A la arqueología como símbolo de prestigio, unidad nacional, y lugar de actuación, le es dada primacía por encima de las vidas humanas. Y aunque esto puede parecer natural con el quehacer de un régimen antihumanitario llamativo, lo inquietante es lo bien que coincide con las concepciones euroamericanas del patrimonio cultural. Tan importante como es enumerar todas las cosas terribles que el régimen sirio ha hecho, hay un trabajo crítico que hacer en el reconocimiento de lo que el alumno apto ha sido para el auto-proclamado mundo libre y civilizado.

Anuncios