Traducción de la publicación en el perfil de Facebook de Lina Sergie el 15/03/2017 con motivo del sexto aniversario de la revolución siria.

Me despierto en un 15 de marzo otra vez, pensando en la persona más joven e inocente que era hace seis largos años en la mañana del 15 de marzo de 2011. Aquel día se nos paró la respiración mirando las pantallas, esperando ver qué iba a ocurrir. ¿Harían los sirios lo impensable? ¿Se levantarían por fin? Y miramos mientras lo hacían. Y miramos y seguimos cada paso que tomaron desde aquel día profético que más tarde nos traería aquí. Aquí. No debe de haber un lugar peor que aquí. Excepto para los sirios y sirias. Para nosotros, siempre puede ser y será peor.

Más que nada, desearía volver atrás a aquel día y decirle a mi yo más joven todo lo que ahora sé. Desearía volver atrás y arrastrar a mi país lejos del borde del precipicio y empujarlo de nuevo al interior del agujero negro en el que estaba y enterrarlo profundamente, donde nadie pudiera oír nuestros gritos y nadie pudiera venir a “salvarnos”. Les diría a todos los que conocía, “Apagad vuestros ordenadores y cerrad Skype y Facebook y vuestros sueños románticos de revolución. Apartad vuestras cámaras. Seréis asesinados por grabar la verdad. La verdad no vale la pena.”

Le diría a mi yo del 2011, “Apacigua ese asombro y ese orgullo que crecía en tu interior cuando mirabas las primeras protestas porque esos videos embriagadores, valientes, ingeniosos y llenos de inspiración pronto se verán reemplazados por videos de muertes, funerales, tortura, miembros desgarrados, cuerpos ardiendo, niños ahogados, y escenas terroríficas de las que no podrás huir ni borrar nunca de tu memoria.” Le diría, “Deja de hacer nuevos amigos alrededor de toda Siria, de ciudades y pueblos de los que nunca habías oído hablar, porque muchos de estos amigos con los que pasarás horas diarias en línea van a morir y van a dejarte con el corazón roto y la culpa del superviviente.” Le diría, “Deja de llamar por la ‘unidad’. ¿Piensas que van a apoyarse todos entre ellos – sirio con sirio, árabe con árabe, humano con humano? No. Verás que muchos, la mayoría de hecho, no lo harán. Por el contrario, lo que harán será sembrar la duda y el engaño hasta que ya nadie pueda decir la verdad. Peor aún, lo que harán será quedarse en silencio mientras Siria sangra.” Le diría, “Deberías saber que vives entre monstrous capaces de los peores crímenes que nunca podrías siquiera imaginar. Pero también caminas entre héroes en la sombra, personas que arriesgarían sus vidas para salvar a un extraño. Existen sirios y sirias brillantes que son capaces de inventar maneras de resistir que dejarán a todo el mundo asombrado. Existen personas maravillosas en todo el mundo que os apoyarán incluso aunque nunca hayan conocido a un sirio.”

Fuimos testigos de momentos épicos e históricos llenos de coraje y sacrificio por parte de hombres, mujeres y niños. Pero nada mereció la situación en la que estamos ahora. Nada mereció los cientos de miles de vidas y millones de desplazados. Nada mereció perder Alepo. Nada mereció perder nuestras casas. “La abuela será enterrada en Michigan en cuenta de en su justo lugar al lado de su marido y de toda nuestra familia en Alepo. Tus hijos crecerán conociendo Siria como sinónimo de guerra, refugiados, y una protesta.” No creo que nada merezca lo que los sirios han tenido que pasar. Nos enorgullecíamos de ser los mejores regateadores del mundo y míranos ahora. Hemos pagado en exceso con nuestra querida sangre por algo que es imposible de comprar. Y ahora mendigamos por migajas.

Aquel día, todos dijeron, “¡El umbral del miedo ha sido por fin derribado!” Desearía volver atrás y decirles, “Quizás ese umbral fue destruido, pero será reemplazado por muchos otros muros de miedos que nos aterrorizarán hasta la eternidad.”

Le diría, “Deja ese bolígrafo. Pronto aprenderás de la manera más dolorosa que olvidar es una habilidad mucho más valiosa que recordar. Olvidar te permitirá continuar viviendo.”

Más que todo, le diría al nosotros de aquellos días que nunca deberíamos haber creído en la esperanza o la justicia. Éstas no existen para nosotros. Nunca deberíamos haber creído que la sangre de nuestro pueblo tenía algún valor y que las vidas de nuestros niños merecían ser salvadas. Nunca deberíamos haber creído que merecíamos libertad y dignidad. “Nadie se gana realmente la libertad; es cuestión de pura suerte. Algunos en este mundo tienen la suerte suficiente de nacer en un lugar que parece más libre que otros. ¿Y la dignidad? Aprenderás que el mundo entero vive sin ella y, ¿quiénes somos nosotros para exigirla entonces?” Nunca deberíamos haber soñado. Les diría al nosotros de aquel momento, “Matad vuestros peligrosos sueños y contentaros con vivir las medias vidas que tenéis porque eso es mejor que estar entre los que se ahogan en el tristeza, el arrepentimiento y la vergüenza. Ahora somos muertos vivientes.”

Le diría a ella y a todos vosotros, “Silenciad vuestras voces. Daos la vuelta. Este no es nuestro momento. Quizás en otra vida, pero no esta vez. Lo siento.”

Lina Sergie Attar es una arquitecta y escritora sirio-americana de Alepo, co-fundadora y directora ejecutiva de Karam Foundation. Sus artículos y ensayos han sido publicados en el  NYT, Chicago Tribune, Foreign Policy, Politico, y la BBC. También es co-fundadora del proyecto How Many More? y es miembro del Panel de Dirección de The Syria Campaign.  (Fuente: página web Karam Foundation)


Foto: “Dancers and the dictator” de Wissam al Jazairy
Traducción al castellano: Elisa Marvena
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