Autores: Alaa Nassar, Tariq Adely

Publicado originalmente en inglés en Syria Direct |  15 FEB. 2017

¿Cómo fue 2016 comparado con los otros años de la guerra siria? ¿A dónde va esta guerra? ¿Qué ha sido de la oposición? Un hombre ha dedicado su vida a contestar a estas preguntas documentando incansablemente las violaciones de todas las partes involucradas en la guerra de Siria.

“El asesinato, las violaciones de los derechos humanos no se detienen”, dice Fadel Abdul Ghani, fundador y director de la Red Siria por los Derechos Humanos (SN4HR). – “Nosotros tampoco podemos”.

El grupo de vigilancia con sede en el Reino Unido monitoreo la guerra siria a través de su red de corresponsales en el terreno. El mes pasado, SN4HR publicó su informe anual que documentaba el asesinato, el desplazamiento, el uso de armas prohibidas y la detención ilegal por todas las partes implicadas.

En 2016, un total de 17.000 sirios murieron en la guerra, mientras Siria se mantenía en la cima de la lista mundial por la mayoría de muertes relacionadas con la tortura. “Ningún otro país se le aproxima”, dijo Abdul Ghani a Alaa Nassar de Syria Direct desde su residencia en Qatar.

Este año, dice Abdul Ghani, “la guerra está avanzando hacia una mayor confusión”. En enero, los ataques aéreos de la Coalición internacional sobre el norte de Siria “causaron por primera vez más muertes civiles que Rusia”.

P: La semana pasada, la Red Siria para los Derechos Humanos publicó su informe de 2016, que documenta las violaciones de derechos humanos cometidas por todas las partes en esta guerra. Cuando mira hacia atrás los últimos 12 meses, ¿cuáles son sus conclusiones acerca de 2016 en relación con los otros años de esta guerra?

En 2016, perdimos 17.000 sirios, pero el nivel de víctimas es inferior a años anteriores. La razón principal de la caída es el número significativo de civiles desplazados a través de Siria este año.

A menudo nos preguntamos: “¿Cómo es posible que las bombas de 13.000 barriles que azotaron Siria este año sólo matasen esa cantidad de civiles?” Este año, las bombas de barril no sólo se cobraron muchas vidas, sino que también destruyeron edificios e infraestructura. Sin embargo, debido al hecho de que los sirios se han trasladado a otras regiones o al extranjero, el número de víctimas es menor, a pesar de que el nivel y la frecuencia de los bombardeos han sido los mismos durante años.

No percibimos gran diferencia en el número de muertes por tortura en las cárceles del régimen. El régimen ha continuado con su práctica de tortura, que a menudo resulta en la muerte, en sus prisiones. Hay aproximadamente 90.000 prisioneros, solamente contando las cárceles del régimen y, sólo en el año pasado, han muerto cerca de 500 personas debido a la tortura. Es una cifra aterradora. El resto de las partes [involucradas en el conflicto] tienen aproximadamente 20.000 prisioneros.

Siria tiene la peor tasa de muerte relacionada con la tortura en el mundo. Ningún otro país se acerca. Los fallecidos por tortura están incluidos en el número total de víctimas.

Además, hay detenciones ilegales que han continuado al mismo ritmo durante los últimos años, con 10.000 detenidos por el régimen el año pasado, también un número horrible.

En el informe anual, observamos también un papel más relevante de Rusia que en años anteriores, en su bombardeo coordinado con el régimen. Además, hubo un aumento de la participación de las milicias chiíes iraníes, iraquíes y libanesas, junto con Rusia, en la gobernanza del país.

Siria tiene las peores tasas mundiales de uso de armas químicas y de racimo. También hablamos sobre el uso de las municiones de racimo por parte de Rusia en el informe que preparamos este año.

A lo largo del año, 1.373 áreas civiles fueron blanco de ataques aéreos. Centros médicos civiles estaban entre las zonas más atacadas este año, con alrededor de 89 centros médicos atacados, incluyendo hospitales y clínicas.

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Estadísticas de Syrian Network for Human Rights, informe de 2016 

P: En el año 2016 vimos que la zona rebelde al este de Alepo, el último bastión urbano de la oposición, cayó ante el régimen sirio. Las potencias extranjeras, a saber Turquía y Rusia, aumentaron su influencia militar y política en Siria. También fuimos testigos de cómo múltiples ciudades circundando Damasco tuvieron que aceptar rendiciones negociadas por el régimen, evacuando a los rebeldes y sus familias a la provincia de Idlib. ¿Cómo se ve la siguiente etapa de la guerra siria? ¿A dónde va esta guerra?

La guerra está avanzando hacia una mayor confusión, especialmente teniendo en cuenta lo que hemos visto con la reestructuración de las facciones [de la oposición] en Siria.

Tal como lo veo, esto es sobremanera lo que persiguen el régimen, Rusia y sus aliados.

El régimen está poniendo a todas las facciones en un lugar [la provincia de Idlib] junto con sus bases de apoyo, y diciendo, “esto es de lo que disponen”.

[Ed.: De acuerdo con el informe de 2016 de la Red Siria para los Derechos Humanos, se calcula que 125.000 combatientes rebeldes y civiles de la campiña de Damasco fueron trasladados a Idlib tras los acuerdos con el régimen el año pasado].

En este tipo de situación, sin duda habrá divisiones y luchas internas. Y así ha sido, sociológicamente hablando. Cuando se tiene una sola fuente de recursos y los suministros son limitados, se luchará con el fin de obtener más apoyo y más recursos. Esta es la realidad que estamos viendo ahora sobre el terreno en Idlib con Fatah al-Sham.

Después de más de una semana de intensas luchas internas, el mes pasado se formaron dos facciones islámicas relevantes en la provincia de Idlib y la campiña al oeste de Aleppo: Hay’at Tahrir al-Sham -una coalición de Jabhat Fatah al-Sham y sus aliados- y Ahrar al-Sham, que se fusionó con varias facciones más pequeñas de la región.]

También beneficia al régimen reunir a todas estas personas en Idlib, ya que justifica su bombardeo sobre estas regiones.

Al-Qaeda en Idlib se ha expandido al haberse fusionado varias facciones con Hay’at Tahir a-Sham, una facción afiliada a la organización terrorista. Está claro que estas facciones se están arriesgando. Si te unes a Al-Qaeda, te convertirás en Al-Qaeda. No habrá manera de distinguir de qué facción provienes.

También hay que añadir la coalición internacional, con sus ataques aéreos de precisión, a la lista de aquellos que bombardean a tus miembros y líderes. Por ejemplo, Nour el-Din al-Zinki y Liwa al-Haq se unieron a Hay’at Tahrir al-Sham. Tenían sus razones para unirse, tal vez amenazas a su grupo o temor de que la facción se extinguiera. Pero la coalición internacional verá a todas las facciones que se unieron a Al-Qaeda como Al-Qaeda y no se las diferenciará cuando les ataque.

Sin duda, Siria empeorará más aún a causa de este desastre. Tal como lo veo, es una de las peores cosas que le sucederá a la revolución siria. Significa que los miembros y líderes de la base popular revolucionaria, así como los civiles, no sólo serán blanco del bombardeo del régimen y de Rusia, sino también de la coalición internacional. Hemos visto a la coalición atacar a Hay’at Tahrir al-Sham sin hacer diferencias.

[Ed.: Desde que el 29 de enero se anunció la fusión de Hay’at Tahrir a-Sham, el Departamento de Defensa de Estados Unidos ha reclamado dos ataques aéreos en la provincia de Idlib, matando a 11 “terroristas de Al-Qaeda”.]

El mes pasado, por primera vez, la coalición internacional causó más muertes civiles que Rusia. Considerando que Rusia no ha podido justificar suficientemente sus ataques a ciertas facciones, ahora tiene más de un pretexto y justificación para el bombardeo indiscriminado.

P: ¿Diría entonces que el régimen ha estado usando Idlib como un vertedero para la oposición no deseada?

Si, absolutamente.

La provincia está completamente controlada por la oposición, por lo que el régimen la ve como un lugar adecuado para reunir a la población que no desea y a cualquiera que se le oponga. Esto tiene un efecto catastrófico en la sociedad, como he mencionado anteriormente. La falta de recursos, servicios e infraestructura también ejerce presión sobre los residentes. Esto significa más conflictos internos, lo que a su vez justificará un mayor bombardeo.

Esto es lo que le está ocurriendo a Idlib; como resultado de una política deliberada del régimen que sirve a sus mejores intereses.

P: La Red Siria por los Derechos Humanos ha estado cubriendo la guerra siria desde junio de 2011. A medida que el conflicto entra en su séptimo año, ¿en qué deben focalizar su atención los periodistas dentro y fuera de Siria?

Hay varias áreas diferentes que los periodistas sirios deben priorizar y donde deben concentrar su atención, sobre todo porque la cobertura de los medios de comunicación tiende a gravitar hacia las organizaciones extremistas que han entrado en el conflicto sirio.

La primera es el uso de armas químicas en Siria. Algunos han comenzado a considerarlo normal y no se molestan en esclarecerlo. Pero podemos normalizarlo jamás. Son armas prohibidas internacionalmente y una línea roja a los ojos del Consejo de Seguridad de la ONU.

En cuanto a periodistas en el extranjero, no he encontrado una crítica sistémica de los periodistas extranjeros acerca de cómo las políticas globales han abandonado al pueblo sirio frente a las consecuencias de esta catástrofe.

Los periodistas internacionales ven la catástrofe de Siria de una manera privilegiada. Algunos están influenciados por Rusia o la derecha global, mientras otros siguen las banderas negras [que apoyan al Estado Islámico u otros extremistas islámicos] y por ello permanecen en silencio.

[Los periodistas internacionales] deben criticar duramente las políticas de los países donde viven para que éstos comiencen a trabajar para poner fin al desastre. Hasta ahora, no he visto ninguna crítica seria de las políticas de los Estados Unidos, Rusia y Occidente.

Los periodistas extranjeros tienen la responsabilidad moral de criticar las instituciones políticas de sus propios países porque estas instituciones desempeñan un papel real en Siria. Es aquí donde necesitan canalizar su atención.

P: Durante más de seis años, ha documentado las atrocidades de la guerra siria. Sólo en 2016, SN4HR documentó casi 17.000 muertes de civiles. ¿Cómo puede continuar este trabajo año tras año? ¿Cómo le afecta emocionalmente este trabajo?

Todavía es difícil, personal y psicológicamente. En abril de 2013, estaba preparando una lista documentada de víctimas y entre ellas vi el nombre de mi amigo. Me sorprendió y luego caí en depresión después de perder a este amigo y tener que averiguarlo de esa manera.

En 2012, encarcelaron a uno de mis amigos más cercanos y, aunque algunos dicen que murió, se desconoce su paradero. Esto tiene un efecto preocupante en la psique.

Siento dolor por esas personas que ni siquiera conozco, especialmente por los niños que se convierten en víctimas. Es parte de la naturaleza humana más que nada. Al documentar a los niños que mueren en las más horribles circunstancias, el dolor sólo puede aumentar. No está en tus manos y no puedes hacer nada al respecto.

Tomamos poco tiempo para descansar y recuperarnos de nuestro trabajo. Trabajamos todos los días de la semana y no paramos. Si descansamos, es sólo por pocas horas y luego regresamos. La muerte, las violaciones de derechos humanos no se detienen. Tampoco nosotros podemos.

Lo que me empuja a trabajar a pesar de todas las dificultades es el amor por mi país, Siria y por su gente. Es el sentimiento de cumplir con el deber hacia mi país sin pedir nada a cambio. Siempre me digo a mí mismo que hay cientos de masacres que no se han registrado, cientos de áreas residenciales atacadas, víctimas que murieron sin ningún registro. Por estas razones, mi trabajo es una parte indispensable de mi vida cotidiana y me he acostumbrado a él a pesar de todas sus dificultades.

Este trabajo es esencial.


Alaa Nassar

Alaa se vio obligada a huir de Damasco con su familia en 2013 debido a la presión del régimen sirio. Era estudiante de Lengua y Literatura Árabe en la Universidad de Damasco. Entró en Syria Direct porque espera encontrar una nueva dirección en su vida y mostrarle al mundo lo que está sucediendo en su país.

Tariq Adely

Tariq Adely se graduó de la Universidad de Brown en 2014 con una licenciatura en literatura comparada y traducción. Continuó sus estudios en el Instituto Qasid y el Instituto para el Pensamiento Crítico en Amman, Jordania.


Traducción al castellano: Elena Libia

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